Las Provincias

Liberticidas

En estos últimos días, entre el debate forzado de los socialistas por la investidura de Rajoy y la mayor radicalización si cabe de Podemos, los españoles vemos con estupor cómo se desintegra la izquierda y se favorece lo extremo. Por un lado, el PSOE necesita un tiempo para aclararse que, ante los retos y demandas urgentes de nuestra sociedad, no se puede permitir. Lo grave es que a una facción del partido (sanchistas y afines) no le importe colaborar y ayudar a los radicales. Por otro lado está Podemos, que ha incendiado su mensaje y sus formas con más tintes revolucionarios. Cuesta entender cómo un partido así seduce a tantos españoles que no se dan cuenta de que si alcanzase el poder derribaría el sistema político español. Su mensaje es inequívoco y demoledor. Con la falacia de un mayor protagonismo de los ciudadanos y romper la democracia representativa de que disfrutamos, pondría el poder en manos de activistas radicales que destrozarían nuestro sistema de libertades colectivas e individuales en mor de una moral, ética y política pública que respondería tan sólo a sus valores. Libertad para los que piensan como ellos, y para los insumisos y discrepantes, condena, represión y silencio. ¿No nos damos cuenta de que prometen un paraíso inexistente e imposible? Es increíble que una sociedad española que alardea de tener los jóvenes más preparados de la historia crea en proyectos tan utópicos como mentirosos, que dé credibilidad a un partido que, amparándose en nuestro sistema de libertades, quiera seducirnos con quitárnoslas. Liberticidas. Si leemos el Quijote, no dudamos: «La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos».