Las Provincias

DISPOSICIÓN A EVANGELIZAR

El pasado fin de semana, nuestra diócesis celebró la Asamblea para aprobar el Proyecto Diocesano de Pastoral Evangelizadora. Juntos, todos los que nos congregamos en la Catedral vivimos una verdadera experiencia de comunión. No quisiera detenerme en explicar lo que durante meses ha supuesto un trabajo conjunto de parroquias, movimientos y congregaciones para la redacción del documento que orientará a la diócesis en los próximos años. Quisiera centrarme en la vivencia y experiencia de mi participación en la asamblea y mi visión y resumen de la misma.

¡Apresurémonos en evangelizar! Ese es el mejor resumen que puedo ofrecer del encuentro y del proyecto Diocesano de Pastoral Evangelizadora. Ese 'apresurarnos' no viene derivado de una prisa temporal, en cuanto a minutos, horas. Se refiere, como si hasta ahora no hubiéramos hecho nada. Viene dado por las ganas, la entrega, un nuevo impulso por mejorar, trabajar más y mejor en llevar el Evangelio a todos los rincones.

Es una prisa enérgica, en la bonita tarea de la evangelización. Y es cierto. No podemos detenernos en contemplarnos unos a otros, esperando ver quién da el primer paso. Debemos dar un paso adelante. Con los medios de que disponemos, con nuestros defectos y virtudes, pero no quedar inmóviles.

Recuerdo las palabras del Papa en Cracovia: «Queridos jóvenes no vinimos a este mundo a 'vegetar', a pasarla cómodamente, a hacer de la vida un sofá que nos adormezca; al contrario, hemos venido a otra cosa, a dejar una huella. Es muy triste pasar por la vida sin dejar una huella [.] Jesús es el Señor del riesgo, el Señor del siempre 'más allá'. Jesús no es el Señor del confort, de la seguridad y de la comodidad. Para seguir a Jesús, hay que tener una cuota de valentía, hay que animarse a cambiar el sofá por un par de zapatos que te ayuden a caminar por caminos nunca soñados y menos pensados». ¡Que así sea!