Las Provincias

El difícil Gobierno de Rajoy

Mariano Rajoy será investido de nuevo presidente del Gobierno el sábado pero tiene no ya «difícil», como ha dicho él, sino imposible llevar a cabo una gestión que se parezca al programa con el que el PP ganó las últimas elecciones. Ese PSOE que ayer estuvo a punto de partirse en dos le hará pagar con un alto precio su abstención, C's tendrá que desmarcarse de los populares a cada curva del camino para no desaparecer y Podemos se echará a la calle para agitarla contra los dos grandes partidos.

Al menos habrá Gobierno, eso sí. Y como segunda nota positiva, el PSOE tendrá la oportunidad de convertirse de nuevo en el principal partido de la oposición porque ya no corre tanto riesgo de desaparecer, aunque aún existe el peligro de que sus militantes se hagan el harakiri en el próximo congreso. El PSC aún va a intentar romper la unidad votando 'no' a Rajoy, Pedro Sánchez amaga con volver con el apoyo de esas bases que se nutren del revanchismo contra el centro derecha por el motivo que sea y algún diputado, no muchos, romperá la disciplina de voto aunque ponga en riesgo la unidad de su grupo parlamentario.

Hay que felicitarse, sin embargo, de que el PSOE entre en razón. «Nadie tiene derecho a obligar a los ciudadanos a votar por tercera vez por el hecho de que las dos anteriores no hayan satisfecho sus expectativas», dice el texto que acompañaba a la resolución proponiendo la abstención. Una verdad cargada de sentido común cuyo único inconveniente es lo tarde que llega. Lo mismo, dicho (y votado) hace diez meses, nos habría ahorrado un bloqueo político cuyas consecuencias económicas aún no han sido valoradas, aparte del daño causado a la imagen de España y a la credibilidad de las instituciones.

Del PSOE ya sólo nos espera seguir con morbo hasta dónde llega su solidez de aquí al sábado. Tendremos declaraciones para todos los gustos y la segunda votación de investidura logrará audiencias de televisión similares a las de la final de la Eurocopa. Pero el foco del interés general ya ha abandonado a los socialistas para trasladarse a La Moncloa, donde Rajoy tiene que dar muchas vueltas para pensarse con qué Gobierno afronta la dura tarea que se le viene encima.

Una muestra de lo que le espera ya la tuvo la semana pasada cuando la oposición en bloque sacó adelante en el Congreso todas las propuestas presentadas por Podemos y los nacionalistas. Hasta Javier Fernandez, el presidente de la gestora que manda en Ferraz, ha advertido a Rajoy de que no espere que los suyos le ayuden a aprobar los próximos Presupuestos Generales del Estado. El presidente aún en funciones no suelta prenda sobre qué tipo de Gobierno quiere nombrar, pero de aquí a una semana tendrá que hacerlo. Deberá introducir cambios importantes. El resto que tiene ante sí se lo exige.