Las Provincias

BODAS DE COLORINES

En la tele. No sé ustedes, pero yo, cuando veo en la tele un reportaje sobre las bodas de famosos (normalmente por motivos espurios), cambio enseguida de canal. Los enlaces matrimoniales de personas populares se han convertido en achicharrantes negocios mediáticos. Es posible que el enamoradizo Kiko Rivera -un mozo de provecho- acabe amasando una buena fortuna en las próximas décadas al ritmo de una boda de colorines cada tres o cuatro años. En su reciente casorio con Irene Rosales, el hijo de la Pantoja lucía un reloj de 17.000 euros (presume de él en Instagram). La cosa promete.

Tres maridos. Zsa Zsa Gabor cumplirá cien años el próximo febrero. La actriz húngara ('Lili', 'Moulin Rouge') se ha casado nueve veces. En su historial hay memorables aforismos sobre el matrimonio: «Yo creo en las familias numerosas: toda mujer debería tener al menos tres maridos», dijo en cierta ocasión. El cinismo bien utilizado puede ser muy divertido. Woody Allen también es un maestro en este asunto: «Algunos matrimonios acaban bien, otros duran toda la vida», sentenció el director de 'Match Point' (2005).

El médico que hay en nosotros. He guardado cama estos últimos días por una pegajosa gripe. Y de nuevo he comprobado que en todos nosotros habita un médico autodidacta. Amigos y familiares me han aconsejado durante mi proceso gripal un montón de medicamentos (diferentes entre sí) e infalibles remedios naturales (miel, limón, tres mantas). Ahora, con Internet y los móviles, todos somos artistas, fotógrafos, literatos y politólogos. Eso tiene un pase, porque la cultura y el debate público nos incitan al protagonismo. Es el ámbito de la subjetividad. Pero en el terreno científico deberíamos ser más humildes. Lo ciencia avanza gracias a errores que finalmente descarta in aetérnum. El instinto popular se resiste sin embargo a abandonar viejas creencias.

Superada la gripe. Una vez superado el pequeño achuchón, tengo previsto viajar a Cuenca, Madrid y Chinchón. A Cuenca para ver en su catedral la exposición del artista chino Ai Weiwei (precioso nombre). A Madrid, para ir al teatro y visitar el Prado, la Thyssen, el Espacio Fundación Telefónica (recorrido por la vida y películas de Hitchcock). Y a Chinchón, donde Orson Welles rodó 'Una historia inmortal' (1968), para probar el famoso cocido de Taba que figura (los fines de semana) en la carta de su Parador.

Cangrejos de río. En el cocido de Chinchón hay un elemento sorprendente: el cangrejo de río. No me encajan los cangrejos de río en un cocido. Habrá que probarlo. En este menú (28 euros con bebida) te sirven de postre bartolillos y pestiños. Ya les contaré cuando regrese.

'Las bandas de música'. Un amigo me regala por mi santo un maravilloso libro, 'Las bandas de música de la Comunitat Valenciana' (2014) edición enciclopédica de la Editorial Gules que dirige Juandedios Leal. El imponente volumen (tapas duras, 700 páginas, más de mil fotos en color, exhaustiva documentación) es una obra colectiva indispensable para los amantes de la cultura valenciana. Cada sociedad musical -sin faltar ni una- viene con su historia detallada, su ficha técnica (teléfono, dirección, fax, web, junta directiva) y sus logros en certámenes diversos. Busco la página dedicada al Centro Instructivo Músical de Mislata, el pueblo en el que vivo hace 45 años. «La Banda Nova, como fue llamada inicialmente, nace en 1907 (..) Durante su larga trayectoria, la banda ha consechado más de una veintena de premios.».

Tener razón sin saberlo. En el segundo volumen de las Obras Completas de Clarín (Ediciones Nobel), leo una frase del autor de 'La Regenta' tan atractiva como discutible, tan especulativa como sugerente: «El que tiene razón sin saberlo, no la tiene». Clarín le da vueltas a esa idea y sigue diciendo cosas interesantes: «Lo primero que hace falta para decir 'lo nuevo' es conocer bien lo viejo».

Lastre. Se necesita conocer mucho 'lastre' para decir cosas nuevas. Y ese lastre nunca se abandona del todo. Los espíritus originales -Picasso, por ejemplo- suelen salvar las cosas de mérito que puede haber en 'las antiguallas' y las tradiciones. Con cobardías no se llega muy lejos en el arte.