Las Provincias

De sicario a psicópata

Daba gusto escuchar las explicaciones de expertos que citaban para ilustrarnos sobre lo ocurrido en el cuádruple asesinato de Pioz, un pueblo de Guadalajara que ha crecido lo indecible para ejercer de población-dormitorio de mucha gente de Madrid.

Las víctimas del terrible suceso, un matrimonio brasileño y sus dos hijos de corta edad, residían en el pueblo desde hacía poco, antes vivían en Torrejón de Ardoz, y los especialistas mediáticos aseguraron repetidamente que lo más seguro es que cambiaban de casa porque huían de algo, querían esconderse, y ahí debía estar el fatal motivo que les acercó a los asesinos.

De repente te alcanzaban las sabias palabras de un experto -ponga un experto en su vida- citado para cuestionarle sobre su sabiduría ligada al caso. «Don Paquito Reo de Salón -anunciaban, por ejemplo-, ¿qué puede explicar sobre lo sucedido?» Y don Paquito soltaba, por ejemplo: «Sí, sí, para nosotros está muy claro, se trata de un ajuste de cuentas por encargo; cosa de sicarios profesionales, gente sin piedad que actúa fríamente en cualquier parte del mundo; llegan, ejecutan y desaparecen sin dejar huella. Quizá exmilitares de algún país del Este, porque han sido al menos dos, o tal vez tres...» Luego se explayaban sobre otros detalles que daban por sabidos: «A los niños los mataron limpiamente para que no haya testigos ni memoria; ahí hay un claro mensaje para otros». Y también la especulación sobre las posibles causas de fondo: «Deberían dinero, asuntos de drogas, o de juego, o posiblemente porque sabían demasiado de algo turbio».

Los expertos -éstos sí- de la Guardia Civil descubrieron que nada de eso, que fue un sobrino, psicópata perdido, que ya apuñaló a un profesor, y que posiblemente hubo algo pasional. Y los que montaban películas, callados.