Las Provincias

CONTRA EL CÁNCER

David Palanca siempre fue un chico menudo. El más bajito de la pandilla. De ese grupo de asilvestrados que nos pelábamos las rodillas en las calles de tierra de Los Pinares, una urbanización perdida entre Bétera y Olocau. Jugaba al fútbol de manera endiablada. Con ese recorte que sólo tienen los pequeños. Era impulsivo con el balón en los pies. Forma parte de esa gente de la infancia que la elección de caminos hace que sólo el recuerdo mantenga viva la relación. David es diabético. Por eso, más allá las aventuras sobre las BMX o la construcción de un campamento con trastos viejos, su imagen siempre me viene a la cabeza con un TAB en la mano, aquel refresco adecuado para los chicos con problemas de azúcar. Su sonrisa, contagiosa, siempre estuvo por delante de cualquier obstáculo.

Mi compañera Lourdes Martí me ha rescatado a David y a Ángel, su hermano, en sus historias del Maratón de Valencia. Son mis amigos. Nos une la marca a fuego de la infancia y la adolescencia. Esas etapas en la que uno se cree hombre sin serlo. Donde cada paso es el inicio de todo. De lo bueno y de lo malo. Ahora, ya todos pasamos los cuarenta. David y Ángel, junto a su hermana Susana, van a correr el Maratón por una buena causa. El cáncer sacudió a la familia Palanca. Con un bofetón que duele en el alma. Luis, el marido de Chelo, la cuarta hermana, falleció a causa de la enfermedad. Poco después, Ada, la hija de Luis y Chelo, también se fue a los 18 días de nacer. A la ausencia del marido se unió la del eslabón. Los Palanca han convertido el lamento en una lucha. Recaudar dinero para la Asociación contra el Cáncer a través de la web 'miretocontraelcancer'.

Hoy se corre el Medio Maratón Valencia Trinidad Alfonso. Dentro de un mes, el Maratón. Una historia por cada participante. Algunas individuales. Otras colectivas, como las de Avapace, que siempre se atan los cordones de las zapatillas para empujar los carros por los que luchan en cada amanecer. Narraciones que siempre merecen ser escuchadas. La lucha de uno contra sí mismo. Contra sus miedos y sus desfallecimientos. Correr para fortalecer el músculo que a veces es el más débil de todos: la cabeza. Una forma de afrontar a vida, la rutina. Los problemas no se debaten, se resuelven.

Barbereta, la abuela de los Palanca, le tendió la mano a mi abuela cuando el pozo era tan negro como profundo. Gracias. Hoy son ellos los que corren para alzar la voz, para pedir ayuda, para convertir el dolor en esperanza. Luis y Ada siguen en el corazón. Y desde allí donde estén animarán el día del Maratón en cada kilómetro. En cada grito de ánimo. Y Chelo será la primera fan de sus hermanos. No se olviden. Busquen en 'miretocontraelcancer.aecc.com' y hagan volar a los Palanca.