Las Provincias

SIN ACIERTO NI PRECISIÓN

Efectivamente, el colegiado del encuentro de ayer en Mestalla, Undiano Mallenco, cometió hasta dos, tres o cuatro errores de bulto que perjudicaron al Valencia y beneficiaron por tanto al Barcelona. Principalmente el gol, que más que un error de apreciación, se puede catalogar incluso como error técnico, ya que se aprecia la posición, pero no se valora la influencia en la jugada, que todavía es peor. Además también del probable penalti a Rodrigo, y la posibilidad de segunda amarilla a Busquets. Aunque estas dos las disculpo más. El árbitro no tiene repetición alguna y, por ejemplo, valoró acertadamente la no amonestación a Enzo Pérez en la entrada en la que Iniesta se lesiona, cuando pudo interpretar lo contrario, y una entrada de Mario Suárez criminal a André, que no fue ni amarilla, cuando parecía anaranjada. Tan solo por recordar e igualar, y que nadie nos pueda tachar de ultraforofismo incontrolado, que sólo mira en una dirección.

Sin embargo, y a pesar de tanto perjuicio, prefiero no fijarme en eso. Y lo hago porque ayer tarde abandoné Mestalla verdaderamente enfadado con los futbolistas del Valencia. Y no por su intensidad, su compromiso, su actitud, su esfuerzo y su valentía, sino por su falta de acierto, de precisión, de tranquilidad y pausa cuando mejor se les puso el partido. Todas las acciones polémicas a las que en todos los medios se hace referencia, aludiendo a ellas como perjudiciales para los intereses del equipo, se produjeron mucho antes de que el Valencia lograse levantar el partido y adelantarse en el marcador, poniéndose por delante. Y no supimos finiquitar a un Barcelona rendido, exhausto, con tremendos problemas defensivos y con un déficit físico alarmante.

Todos sabemos que los nuestros van a correr, a esforzarse, a dar más incluso de lo que tienen y podrían ofrecer, pero ayer el Barcelona escapó vivo. Yo me fui enfadado, decepcionado. Costará en el futuro que el Valencia lo tenga más sencillo que ayer. Y la falta de sapiencia y de control, las malas elecciones en las jugadas y los errores de juego o de ejecución, nos condenaron.

Contragolpes claros, en superioridad, fáciles de desarrollar, ante un rival que no podía más, que no bajaba a defender, a los que les costaba regresar para achicar agua. Y no supimos. Leí en un tweet de mi apreciado Santi Fernández que Undiano aparte, Santi Mina evitó la victoria valencianista. Hombre, no tan crudo fue, pero le doy toda la razón, no supimos ganar el partido en situación altísimamente favorable, inmejorable.

La temporada pasada el Barça fue incapaz de ganar alguno de los dos partidos ante el Valencia en Liga. Ya no recuerdo quién era el entrenador del equipo. Pero Prandelli no era. Es cierto que decisiones se toman desde el banquillo, además de las sustituciones, la disposición en el campo varió considerablemente de la primera a la segunda mitad. A mí el Valencia en Gijón no me gustó, pero Prandelli llevaba muy poco tiempo, y ante el Barça todos corren. Prueba de ello, los resultados que antes he comentado. Así que, apoyados en el buen ánimo que la plantilla parece disfrutar, mantengamos esto el resto de temporada, empezando en esta doble salida Riazor y Balaídos.