Las Provincias

SANTUARIO

El santuario ha sido invadido por fuerzas bárbaras. Corría el jorobado de Nôtre Dame, con la gitana Esmeralda a cuestas, hacia la Iglesia. «Santuario, Santuario» gritaba. Buscaba el espacio inabordable. La Universidad era otro santuario. Hacía el papel de refugio.

Ahora se ha roto el principio de territorio especial, reservado, garante de defensa de valores contrastados. Los bárbaros enarbolan mascaras y pronto serán palos. Tiempos de desconcierto.

Volvemos a las andadas. ¿No ha servido de nada el pasado? La Universidad se ha convertido en un campo de batalla. Hay extremistas que han cambiado el sentido democrático de la participación, en una guerra de trincheras con «soldados» enmascarados, muchos ajenos a ese santuario.

¿Es una advertencia de la llegada de tiempos nuevos? El pasado miércoles el Aula Magna de la Universidad Autónoma de Madrid fue asaltada por individuos encapuchados que gritaban «fascistas» a los Srs. González, ex presidente del Gobierno, y Cebrián, Presidente del Grupo Prisa.

No pudieron decir nada. Una hora en el despacho del Decanato y a casa sin decir esta boca es mía. Se nos hurtó luz y taquígrafos. Se nos ha privado de preguntar acerca de los últimos giros que uno y otro señor han dado, al parecer, a sus vidas públicas y a su plasmación en los medios. Eso que se llama una explicación se nos ha hurtado. ¿Quién y por qué?

Se había roto un principio, casi siempre respetado, de debate en libertad, de orador y contra oradores en un ejercicio pacífico y democrático del uso de una libertad que tanto nos ha costado conquistar.

Las imágenes tomadas por las cámaras muestran una agitada lucha por intentar entrar a esa aula y el esfuerzo combativo de quienes lo impidieron.

De repente vi, en mi imaginación, la lucha de los hinchas polacos contra las fuerzas desplegadas en Madrid que causaron estragos y heridos por ambas partes.

¿Quién ha coordinado este ataque en los pasillos en los que ETA asesinó al jurista valenciano Tomás y Valiente? Los agitadores medran.

¿Lo que no se ganó en las urnas, en los posibles pactos o en el Parlamento se quiere ganar en la calle? Los viejos trucos de tomar la calle se ve que no están pasados de moda.