Las Provincias

Promoción del valenciano

Hay personas de zonas castellano hablantes que tienen animadversión al valenciano, sea por rechazo a lo distinto, o porque ciertamente les cuesta más adquirir competencia lingüística en un idioma que no usan habitualmente, y que necesitarán si quieren ingresar en la función pública autonómica.

En estas localidades, que no son pocas, hay que andar con pies de plomo a la hora de promocionarlo. Proponer mucho, pero forzar poco.

Si se quiere que los funcionarios municipales sean competentes en el idioma de Joan Fuster y que esto no suponga un conflicto, se pueden organizar cursos en horario laboral o incentivar con mejoras de sueldo la formación en esa línea. Si los medios de comunicación netamente locales reciben subvenciones para editar contenidos en valenciano tampoco harán ascos. Al final es un problema de presupuesto.

En cualquier caso, si las medidas de promoción suponen un problema, mal vamos. Se cazan más moscas con una gota de miel que con un barril de vinagre