Las Provincias

Oportunidades de futuro

El presidente del Gobierno en funciones declaró ayer atinadamente en Bruselas que gobernar en minoría buscando en todo momento apoyos condicionados «se puede convertir en una gran oportunidad para dejar resueltos algunos de los grandes retos que España debe afrontar en el futuro». Y, aunque apenas ha desarrollado la idea, sí ha mencionado la sostenibilidad del sistema de pensiones, la nueva financiación autonómica y el desafío separatista de Cataluña. En términos generales, los tres periodos de Gobierno con mayorías absolutas -con González, Aznar y Rajoy- no han sido fecundos para el pluralismo, y hay constitucionalistas que piensan que los Ejecutivos han gozado de excesivo poder con escaso control porque los constituyentes no previeron que la proporcionalidad electoral diera lugar a gobiernos con tanto apoyo. De cualquier modo, si se confirma la investidura de Rajoy con la abstención en todo o en parte del grupo socialista se abrirá efectivamente una etapa que puede ser fecunda si se aborda con sentido de la tolerancia y se practica a fondo la negociación que dé lugar a pactos amplios. Por una parte, en este país han escaseado los grandes pactos de Estado en las materias esenciales que no deben estar sometidas a los vaivenes ideológicos, y la próxima legislatura debería facilitar algunos de ellos. Por otra parte, el desafío catalán muestra descarnadamente la necesidad de reconsiderar el modelo de organización territorial en un debate multilateral que modernice el sistema, satisfaga en lo posible las demandas existentes y mejore la financiación. Por último, no debería descartarse una revisión constitucional de aquellos aspectos de la Carta Magna que han quedado obsoletos, pero que no ha habido ocasión de corregir por falta de acuerdo, que debe ser muy amplio, comparable al fundacional de 1978. Asimismo, la colaboración de varios partidos de distinto signo podría valer para mitigar los efectos negativos de la crisis que todavía duran. La aportación de distintas voces introducirá más sensibilidad en la acción de gobierno, que debe devolver al Estado de bienestar la prestancia perdida en esos años de dificultad.