Las Provincias

MANOLO 'CICLÓN' FRAGA

En aquellos tiempos, cuando un ministro venía a Valencia, la costumbre establecida era que para seguir las inauguraciones oficiales se enviaba a un redactor con solera y años de pescante, en ocasiones acompañado de un «plumilla» ayudante, dotación que nunca excusaba la obligada presencia del director de la publicación. Máxime si el ministro era el de Información y Turismo: en ese caso, en algún lugar del recorrido se establecía un contacto privado del ministro «de la prensa» con los directores de todos los medios informativos, desde los dos diarios matutinos hasta la más pequeña emisora de Radio Juventud, presididos por el titular de la Asociación de la Prensa Valenciana, José Barberá Armelles.

Durante los años en que Manuel Fraga fue ministro de Información y Turismo, entre 1962 y 1969, los directores de los periódicos, y con ellos las autoridades en general, se quejaron amargamente de la dureza extrema de sus jornadas inaugurales; porque el ministro llegaba a Valencia con una agenda de actos oficiales que literalmente triplicaba a la de sus colegas. A una velocidad de vértigo, Manolo 'Ciclón' Fraga, como era llamado en las redacciones, reclamaba que los redactores jefes dispusieran al menos tres equipos de redactores -mañana, tarde y noche- y que el director, en el caso de LAS PROVINCIAS José Ombuena, se entrenara bien: debía estar dispuesto a recorrer a grandes zancadas seis u ocho instalaciones oficiales o a dar a la proteica autoridad una disculpa adecuada entre discurso y discurso.

Para combatir la incredulidad del lector, ofrecemos seguidamente la mera descripción de la agenda de trabajo de Manuel Fraga en su visita oficial de 25 de octubre de 1966 en la que inauguró oficialmente el Parador Nacional de Turismo del Saler. Llegó a primera hora de la mañana, por vía área, con numeroso séquito y fue recibido en el aeropuerto por las autoridades. Desde Manises se trasladó a 'La Cassola', en Quart de Poblet, donde el nuevo y el viejo cauce del Turia se bifurcan, y se dispuso a recorrer, hasta el mar, todas las obras del Plan Sur, que estaban en plena actividad.

«La visita del señor ministro a Valencia fue corta, pero muy intensa, y cristalizó en una sucesión casi ininterrumpida de inauguraciones y actos», dice el Boletín de Información Municipal. Y es que Fraga empezó por el Parador Nacional del Saler, bendecido por el arzobispo Olaechea poco después de las doce de una cálida mañana, y desde ese momento desplegó más de doce horas de actividad.

¿Que hizo Fraga después de almorzar en el propio parador de turismo? Veamos: primero visitó el Ateneo Mercantil, donde recibió el título de Socio de Honor; después inauguró tres obras que el alcalde Rincón de Arellano le había 'reservado': la fuente monumental de la plaza del Patriarca, que remataba un espacio nuevo muchos años en obras; el jardín y la estatua del Palleter, junto a las torres de Quart; y el busto de Luis Vives en su primer emplazamiento, la plaza de los Pinazo. Después inauguró una muestra de Recursos Turísticos en el palacio de la Baylía, en la plaza de Manises, y luego, para asombro de quienes ignoraban su extraordinaria formación jurídica, Fraga abrió el curso oficial en la Academia Valenciana de Jurisprudencia y Legislación, donde impartió una conferencia sobre 'Información y Derecho'.

El hiperactivo ministro terminó a punto, sin embargo, de tomar el coche y, con todo el séquito sudoroso detrás, dirigirse a Mestalla, donde presenció un partido entre el Valencia y el Estrella Roja de Belgrado. ¿Qué restaba después? Lógicamente cenar: Fraga presidió una cena íntima con miembros de su departamento y con el gobernador civil, el alcalde de la ciudad y el presidente de la Diputación... que le despidieron, a la una de la madrugada, al pie del avión, con sonrisas de fatiga.

Ese año de 1966, Fraga Iribarne inauguró catorce paradores que cumplen ahora medio siglo.