Las Provincias

Trump, zafio, incorregible y... vivo

El último de los debates entre los aspirantes a la presidencia de los Estados Unidos fue relativamente sosegado, como si Hillary Clinton o Donald Trump temieran cometer un error fatal. Pero, como esperaban sus fans, el aspirante republicano no pudo, o no quiso, pasar sin hacerse notar a lo grande: dejó en el aire si aceptará el resultado de la elección del ocho de noviembre porque no está seguro de que no esté adulterado a favor de los demócratas. El escándalo provocado por sus palabras, que rezuman un desdén para el acreditado y veterano sistema electoral norteamericano, fue así el resultado de la línea grosera, rupturista y zafia elegida por el candidato. Más allá de este compartido diagnóstico es útil valorar hasta qué punto el tono insólito adoptado personalmente por Trump no está siendo avalado por sus asesores de imagen. Si así fuera, ello confirmaría el extendido pronóstico de que ya ha perdido la elección, una afirmación que sería casi indiscutible vistos los sondeos si no persistiera una incógnita de peso: la posibilidad de que la participación, tradicionalmente baja, sea escasa en un momento en que los votantes de Trump parecen resueltos, en cambio, a apoyarle sean cuales fueran sus excesos. La posibilidad está amparada en el peligro de que la holgada ventaja de que goza Clinton hoy pudiera desmotivar al campo demócrata. Eso explica, entre otras cosas, la juiciosa decisión de llamar en ayuda de su campaña a su exrival demócrata el senador Bernie Sanders y a la propia Michelle Obama. Es cierto que Hillary Clinton, que venció por muy poco a Sanders en las primarias, no es una gran candidata, aunque sí solvente, experimentada y prudente. Sobra decir que el campo demócrata no baja la guardia y tiene bien presente el recuerdo del referéndum británico de junio, demasiado reciente como para descartar sorpresas. Falta amarrar definitivamente una victoria que debe librar al país, y a sus aliados, de la ominosa posibilidad de que un individuo de la catadura de Trump, un candidato aún vivo, pueda ser presidente.