Las Provincias

MUJER JUNTO A MUJER

En unos años seremos todas un poco bisexuales», el comentario proviene de una amiga que cuenta lo bien que se siente junto a su nueva compañera de trabajo, a sus ojos divertida, exitosa pero con un punto vulnerable, atractiva sin ser guapa al uso, fuerte y decidida sin llegar a masculina. Mi amiga, casada, se siente víctima de un flechazo 'no sexual' (matiza), que a sus ojos le recuerda a los empalagosos vínculos adolescentes que establecía con aquella niña de su clase a la que durante un periodo vio como su alma gemela. Yo le hablo del fenómeno 'girl crush', que define el enamoramiento exento de implicaciones carnales que siente una mujer por otra y que, en las redes sociales, personifica celebrities con «ese algo indescifrable» como Natalie Portman, Julianne Moore o la francesa Marion Cotillard. Ella me confiesa que en más de una ocasión se ha imaginado compartiendo un domingo con Clara, que así se llama, leyendo en la cama, preparando un bizcocho, viendo varios capítulos de Downton Abbey, depilándose a la cera, merendando helado de chocolate y buscando los botines de la temporada en varias webs de moda, «me parece el plan perfecto», asegura. Otra del grupo, cuya hermana es homosexual, la acusa de trivializar con su condición sexual, «me gustan las mujeres pero solo para jugar a las casitas de muñecas, soy moderna y molona, pero a la hora de la verdad me quedo con los tíos», se mofa de la primera. Ofendida, la protagonista nos habla de la noche loca que pasó con una compañera de Erasmus en Lyon, de la botella de vino, de sus labios húmedos que se fundieron, de la ducha que compartieron. «Eres más lesbiana que ayer pero menos que mañana», suelta la otra burlona. «Y tú lo reduces todo a con quién te acuestas», contesta. «Te equivocas. La clave es con quien te levantas», replica la segunda como última respuesta.