Las Provincias

Gobierno por agotamiento

Puede que unas terceras elecciones en menos de un año sea un disparate pero tener un Ejecutivo medio paralizado y que apenas pueda gobernar es una solución desesperada. La abstención técnica del PSOE, si es que se produce, hará posible un Gobierno interino que logrará calmar el ridículo internacional pero que no podrá escapar de su provisionalidad. Es muy probable que en pocos meses tengamos otras elecciones.

Decía no hace mucho irónicamente que no se estaba tan mal sin Ejecutivo, pero lo que viene puede ser peor, un Gobierno que tomará decisiones contradictorias y actuará sin rumbo fijo. Quizás los políticos aprendan a ceder y a pactar pero eso por ahora es una utopía después de observar el espectáculo de sectarismo que nos han dado todos ellos.

Pedro Sánchez buscaba un Gobierno Frankenstein pero nos encaminamos hacia un Ejecutivo que hará los papeles imprescindibles, enviará las cuentas a Bruselas y después se echará a dormir consciente de su fragilidad. A lo mejor, incluso, nos va bien, pero eso solo suele ocurrir cuando la sociedad gobernada es dinámica y autosuficiente en todos los aspectos pero no cuando poderosas empresas y legiones de subsidiados dependen completamente de la prebenda pública.

La obsesiva negativa de los socialistas, el complejo de Ciudadanos, la resistencia del PP a renovarse y la verborrea de Podemos nos han llevado hasta aquí. De una abstención controvertida del PSOE y de un pacto a regañadientes entre Rivera y Rajoy no saldrá nada fructífero. Si hay Gobierno será el resultado de un largo año repleto de frustraciones y mentiras. Formen Gobierno de una vez, hagan los Presupuestos, contenten a la Unión Europea y después convoquen nuevas elecciones en cuanto puedan para no alargar excesivamente la agonía.