Las Provincias

TAREAS DE RECONSTRUCCIÓN

Once millones de españoles están en riesgo de pobreza según las estadísticas, que no siempre mienten más que hablan, sino exactamente lo mismo. Cuando la gente pasa más hambre crecen las revistas de gastronomía y el número de los que tiran por la calle de en medio o por la plaza más céntrica. Javier Fernández, que es el penúltimo esperanzado, cree que no quedan más que dos caminos: o la abstención o nuevas elecciones. Las sendas son abruptas, pero en su opinión es peor la segunda. Nos llevaría a la ruina antes de haber salido de ella.

Hay que seguir creyendo en los políticos. Sobre todo si son nuevos y no hemos tenido el gusto de conocerles por sus mentiras más elocuentes, ni por sus cautas verdades. Este señor parece que se cree lo que dice y eso ya es raro en el gremio, donde unos quieren mover la calle y otros impedirles el paso a los que circulan en otra dirección. No en vano son políticos, en su conjunto, la clase más despreciada por los votantes, aunque no baje demasiado la clientela. Intentan que renovemos la fe que nunca les profesamos y les hagamos la caridad de votarles, aunque sea por una corta temporada. No hablan de la esperanza, ya que esa se renueva sola porque no es necesaria para vivir. ¿Se puede reconstruir lo que hemos hundido utilizando materiales de derribo? Necesitamos personas nuevas que no nos hayan engañado antes. Renovarse o morir de asco. Pero teniendo en cuenta que ambas cosas no son incompatibles.

Los políticos, vistos en bloque, son los que más dejan que desear, pero la mayoría de los españoles lo que desean es que se vayan y vengan otros que estén limpios de corrupciones. No tiene mucho sentido ahora la rebeldía a la gestora. Rajoy necesita sólo once votos, pero lo que necesitamos nosotros es distraernos viendo a los once del Barcelona jugar contra el Manchester City. O a los once del Atlético contra el Rostov. Desgraciadamente eso sucedió a la misma hora y también tuvimos que escoger.