Las Provincias

MEDALLA DE ORO MARINERA

El pueblo valenciano, y en especial la población marinera, la que se asoma al mar Mediterráneo, vive la grandiosa semana de Pasión y se convierte en el corazón de la ciudad al conmemorar el hecho más trascendental de la Cristiandad gracias a la tradición de las gentes de la mar que, hace años, decidieron agruparse en cofradías para escenificar una misteriosa y compleja liturgia popular; un rito grandioso de fe y piedad cristiana en sus calles y plazas. La Semana Santa Marinera es toda una celebración religiosa con fuerte arraigo popular en los Poblados Marítimos, y el Ayuntamiento la distinguirá, el próximo día 28, con la Medalla de Oro con motivo de la celebración del 9 d'Octubre.

La noticia se recibió con ilusión y agradecimiento, como no podía ser de otra forma. Personalmente creo que esta distinción hace tiempo que debía haberse otorgado, ya que el colectivo de la Semana Santa tiene méritos de sobra. No deja de ser curioso que un gobierno municipal no muy alineado con la Iglesia y formado por un tripartito conceda la medalla por unanimidad al colectivo de la Semana Santa Marinera de Valencia, y que el anterior gobierno conservador pasara del tema. Lo sustancial es que el reconocimiento ha llegado, y eso es lo que importa, sobre todo para los que se esfuerzan y sacrifican en sacar a la calle todos los años la Pasión.

Los valencianos estamos orgullosos de nuestra Semana Santa Marinera. Cierto es que las procesiones carecen de antiguos pasos como sucede en Andalucía y Castilla, así como imágenes talladas por artistas de renombre; sólo una, la del paso de Verónica de la Real Hermandad de la Santa Faz, que fue tallada en 1943 por Mariano Benlliure Gil. El resto son obra de buenos imagineros.

Nuestra Semana Santa ofrece, sin embargo, una programación llena de momentos de intensa emoción, como por ejemplo el encuentro de las imágenes del Cristo del Salvador con el Cristo del Salvador y del Amparo. A pesar del madrugón merece la pena asistir a un acto donde el silencio lo invade todo. Algo inenarrable.