Las Provincias

Línea 81, el bus del terror

Podría pasar como parte de una película de terror en la que un conductor psicópata inicia la persecución en un autobús cargado de pasajeros a un turismo por las calles de la ciudad. La policía local, la nacional, los viajeros del bus y el conductor del coche perseguido, todos coinciden en que el conductor del transporte público se 'rayó' después de que el turismo se le cruzara sin mala intención. Y aunque hubiera sido con mala baba, ¡qué caramba!, no justifica que pusiera en peligro a la treintena de personas que llevaba en el interior del bus: cambios bruscos de carril, acelerones y bandazos hasta alcanzar a su víctima y embestirla por detrás. De película. Tras reventar la parte trasera del coche, además, el conductor se negaba a abrir las puertas a los aterrorizados pasajeros. Solo cuando llegó la policía nacional liberó al pasaje. Niños pequeños, nervios, gritos y amenazas de denuncias. La EMT ha salido en defensa del conductor, es más, apela a la falta de respeto a los espacios destinados al autobús urbano.

Si nos descuidamos la culpa será finalmente del usuario del transporte público. Por favor, ¿cuántas veces vemos maniobrar imprudentemente o a una velocidad inadecuada a los conductores de autobús por las calles de Valencia? Vaya por delante que mi intención no es generalizar. Pienso que la mayoría de ellos son grandes profesionales pero el caso de esta persecución con más de treinta personas dentro del bus y bajo la responsabilidad del conductor debe hacer pensar a sus responsables en auditar las capacidades y comportamientos de sus trabajadores. Transportan personas, sus vidas dependen de ellos y a veces da la sensación de que algún conductor conduce un tanque impune a las normas de circulación y ajeno a todos los elementos que le rodean. Solo cabe esperar a la investigación que pondrá en su sitio a este conductor.