Las Provincias

ARTE DE ELEGIR

Los poetas populares, que en el fondo de sus sondeables almas eran todos románticos rezagados, decían que es hermoso dudar entre dos caminos y escoger el doloroso. Ahora esa duda está resuelta, ya que todos desean la investidura de Rajoy y propugnan la abstención para presionar a los barones dudosos. La suerte, con sus dos caras, la buena y la mala, siempre cae del mismo lado. El azar, que gobierna el mundo, está muy restringido: sólo hay dos senderos para recorrerlos, que son la abstención o las elecciones y parece que la que provoca más pánico es la segunda. Incluso Susana Díaz, esa Agustina de Andalucía de segunda división, está apuntalando la investidura de Rajoy frente a los críticos supervivientes. Desea que no digan ni pío los llamados críticos. Al buen silencio le estamos llamando cobardía, pero los que tememos que todo vaya a peor nos conformamos que se instale en lo malo.

Se acabaron los disidentes que iban por el monte solos, pero eso no puede hacernos olvidar que el Gobierno acabe de admitir ante Bruselas que sólo hay hucha de las pensiones para un año. A la que teníamos se le ha visto el culo, que era de lata. ¿Qué va a ser de nuestros viejos, entre los cuales me encuentro? Me he ganado el puesto a fuerza de años y de desengaños y puedo decir, como mi electo tío carnal, Manuel Machado, que desde que empezó mi vida no he hecho más que perder, aunque sea algo injusto porque aún no he perdido la esperanza. Shakespeare la llamo engañosa, por no calificarla de embustera. Los políticos siguen jugando con ella porque saben que se le puede hacer trampas y además anda muy mal de memoria. Ahí tenemos a la Federación andaluza del PSOE, que es la más importante del descuartizado partido, empujando la balanza a favor de la abstención. La prioridad es la que es, nos dicen. Y las demás prioridades que esperen. Hay que abstenerse y no molestar a los tarugos que se prestan a gobernar con un partido cada vez más partido.