Las Provincias

AGENDA URBANA

Las Naciones Unidas han confirmado la buena noticia de la ratificación del Acuerdo de París al adherirse más de 55 países, y que suponen al menos el 55% de emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, implementándose dicho Acuerdo a partir del 4 de noviembre.

Tal y como afirmó el ex secretario general de la ONU, Ban-Ki-moon, «el cambio climático se ganará o perderá en las ciudades», y por ello, durante esta semana en la ciudad ecuatoriana de Quito se celebrará la conferencia internacional sobre el desarrollo urbano, Hábitat III, donde se intentará establecer el guion directriz de la Nueva Agenda Urbana de las ciudades, y con el que se pretende vincular a los gobiernos locales a los retos climáticos globales hasta el año 2030.

Pero la realidad es que las prioridades municipales suelen ser otras, motivo por el que se marca el desafío de que las ciudades opten por patrones de desarrollo sostenible indisociables de la problemática del clima, y donde en las infraestructuras, la movilidad y los espaci os públicos, se encuentren los retos de los gobiernos locales responsables. La Agenda Urbana que se está consensuando se centrará en un triple enfoque, los sistemas fiscales locales, los servicios básicos e infraestructuras, y la planificación urbana, remarcando la participación ciudadana, como clave para la democratización que ayude a cumplir con los objetivos de desarrollo sostenible 2030.

Municipios como Dénia, Benitatxell o Benissa, se encuentran inmersos en la redacción de Planes Generales, debiendo por tanto, ser receptivos a estas nuevas directrices, donde no se deberían olvidar los mecanismos urbanísticos para combatir la pobreza y la desigualdad.

La Nueva Agenda Urbana busca en la urbanización y la planificación el paradigma para el desarrollo sostenible, donde la participación incorpore a todos los actores sociales al objeto de alcanzar una gobernanza multinivel. Espero que los municipios de la Marina inmersos en nuevos planeamientos sean sensibles a estos criterios, especialmente en Dénia, donde la participación ya se ha ceñido a los barrios, alejándose por tanto del pensamiento global.