Las Provincias

La transparencia de Transparencia

Ni el hábito hace al monje ni el nombre a la institución. No es nuevo el arte de manipular el lenguaje en la política. Así, el antiguo Ministerio de Guerra pasó a llamarse de Defensa, al de los enfermos le llamaron de Sanidad y al de los parados, Trabajo. A ellos se les han sumado otros nuevos y aquellos nombres simples se han multiplicado por otros complejos e ininteligibles, tan largos en los sustantivos como escasos en los contenidos reales.

Voy a los ejemplos. En el Consell, lo que debería ser una simple Conselleria de Justicia, lo cual no es poco dadas las escasas transferencias que afortunadamente hay en esta materia, se ha transformado en una Conselleria de Justicia, Administración Pública, Reformas Democráticas y Libertades Públicas. Hala. Recuérdese que a cada sustantivo suele corresponderle por lo menos un director general. Y la clásica Agricultura, el departamento de Agricultura de toda la vida, lo es ahora de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural, que ya es mezclar conceptos sobre la base de lo que suene a pueblos, vegetales y nubes. Y, según su organigrama, con más directores generales que nombres, cómo no.

Pero de entre todas las ampulosas conselleries de este Consell me quedo con la de Transparencia, Responsabilidad Social, Participación y Cooperación. Un premio deberían dar a quien se le ocurrieron tantos nombres para un solo nombre. Los nombres y los objetivos: encargada entre otras cosas, según leo en su web, «de la dirección y ejecución de la política del Consell en materia de transparencia de la actividad pública (sic)».

Y para hacer notar que la transparencia va a ser consustancial a este Gobierno valenciano, el Ejecutivo de Puig no sólo ha tenido a bien crear la Conselleria de Transparencia, sino que además ha parido el Consejo de Transparencia, dentro de la Conselleria de Transparencia del Consell de la Generalitat. Un galimatías peor que un lío de los de Rajoy. Hay tantos conceptos como magros son sus fondos, por lo que parece: leo que el Consejo de Transparencia se queja del escaso presupuesto que le ha asignado la Conselleria de Transparencia a la que pertenece.

Afirma el presidente del Consejo de Transparencia que el órgano corre el riesgo de que sus funciones «acaben siendo puramente nominales». Ahí lo tienen. El nombre es lo que importa. A ver cómo va a ser transparente un Gobierno sin un departamento de Transparencia. Igualmente se deberían haber creado otros muchos organismos: de la Honradez, de la Seriedad, de la Puntualidad, del Trabajo o de la Congruencia. Todos encaminados, como los de la Transparencia, a vigilar que los integrantes del Consell, incluidos los directores generales, sean honrados, serios, puntuales, trabajadores y congruentes. Con muchos nombres, eso sí. Y con muchos directores generales.