Las Provincias

Sin prejuzgar

Dos guardias civiles y sus parejas fueron indudablemente apaleados el pasado fin de semana en Alsasua por varias decenas de personas. Uno de los guardias sigue en el hospital, con un tobillo fracturado. Ante estos hechos, tres fuerzas políticas presentes en el parlamento navarro se muestran remisas a hacer una condena firme e inequívoca de la violencia ejercida sobre los agentes y las dos mujeres que los acompañaban. Geroa Bai y Podemos evitan mencionar a los guardias civiles, y vienen a decir que hay que investigar más y mejor, sin prejuzgar lo ocurrido. EH Bildu, como era de esperar, habla de un montaje policial para inculpar a unos inofensivos y pacíficos parroquianos y aprovecha para pedir la 'desmilitarización' del País Vasco, en el que presume incluida a Navarra al margen de la voluntad de los propios navarros. La marca de la casa, vaya.

Lo de Bildu requiere poco comentario, aunque es de esperar que en próximos días nos ilustren sobre cómo se autofracturó el tobillo el guardia a fin de hacer más convincente el montaje que le imputan. Lo que a estas alturas llama la atención es esa equidistancia que representantes políticos sedicentemente democráticos se afanan por mostrar entre unos servidores públicos comprometidos de manera notoria con la defensa de las libertades y derechos de los ciudadanos (labor en la que, dicho sea de paso, han dado la vida más de doscientos) y una partida de linchadores que no dudaron en arremeter no sólo contra ellos, sino contra las dos mujeres indefensas que se hallaban con ellos en el local donde se produjo la agresión.

Quiere la casualidad (valga la ironía) que uno de los agentes agredidos participara no hace demasiado en el operativo de rescate de un grupo de militantes abertzales atrapados por la nieve, en circunstancias tales en las que otros servicios de emergencia declinaron actuar. Un hecho que acredita, no sólo en abstracto, sino en concreto, su disposición a sacrificarse por la seguridad de sus conciudadanos, incluidos aquellos que de manera reiterada lo repudian y que en esta circunstancia se ponen del lado de sus agresores.

Nadie espera nada, habrá que insistir, de quienes en su naturaleza tienen lo que tienen, como el escorpión de la fábula. Lo que cada día resulta más insostenible es la tibieza de representantes públicos que pueden en estos momentos administrar una sociedad en paz y sin extorsiones porque unos hombres y mujeres de verde redujeron a la inoperancia a quienes pretendían dirigirla a golpe de explosivo y amenazas. Y en el caso de Podemos, que se postula como alternativa de gobierno para los españoles, resulta aún más sangrante e incomprensible. Por ese camino, mal van a encarnar el futuro de un país que, en cambio, reconoce y valora a quienes supieron defenderlo.