Las Provincias

LOS INVESTIGADORES

Hay detectives que husmean la conducta del río Tajo, aquel claro caballero de rocío y guerrero de relente. Todo el mundo es sospechoso, incluso de no provocar sospechas. Los promotores reunidos, que jamás serán vencidos, han revelado que la financiación del PP, del PSOE y de Izquierda Unida se basaba en lo mismo: trincar el dinero de las comisiones, que siempre ha oscilado mucho, según el gremio de los intermediarios. Los hay de distinto pelaje, pero se distinguen porque no pueden desprenderse del pelo de la dehesa. Ahora están haciendo cuentas y parece que la mayor es la de Mario Conde. El juez Pedraz ha encontrado 35 sociedades ocultas que este señor poseía en Inglaterra. Era sin duda un tipo listísimo, hasta que se pasó de listo. No calculó bien que los ricos oficiales no admiten intrusos. Quieren ser los de siempre y rechazan a los advenedizos, averiguando de donde proceden sus capitales, pero no el de sus mayores. «Rico es el ladrón o un hijo de ladrones», dijo hace mucho tiempo uno de los llamados 'padres de la Iglesia', que ahora sigue estando huérfana a pesar de los intentos del buen papa Francisco, que hace lo que puede, o sea, lo que le dejan hacer.

Hay que salir del apuro donde nos han metido los que pretendían salvarnos de él, pero hay demasiados sospechosos con vocación de espías. El caso de las grabaciones al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, al que nadie ha calumniado hasta el punto de creer que es un superdotado, sigue sin resolver. ¿Se reduce a una intromisión en la intimidad? Nunca lo sabremos, porque la intimidad ha muerto y no puede hacer declaraciones. Estamos en otras cosas porque muy pronto se agotarán los plazos para afianzar la abstención, que es lo que corre más prisa y no sabemos si la alcanzaremos. Facilitar la investidura de Rajoy no es el final del viaje, pero si una estación con parada y fonda. Si se suman los socialistas se habrán cargado lo que queda del socialismo, pero a eso lo llaman 'disciplina de voto' y somos muy obedientes.