Las Provincias

«PERMANECED EN MI AMOR»

Durante estas semanas estamos asistiendo a actos, gestos e iniciativas que enmarcadas en la semana contra la pobreza, aúnan fuerzas para animar al compromiso solidario y sensibilizar a una ciudadanía dispuesta a implicarse y a cambiar sus hábitos de consumo y estilo de vida centrados en el tener.

«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor» (Jn 15,9-10). Estas palabras de Jesús ponen de manifiesto cuál ha de ser la norma fundamental de nuestra vida personal y eclesial. Hoy más que nunca, la Iglesia ha de resplandecer ante el mundo como una auténtica comunidad de amor; una comunidad que vive del amor y que además lo ofrece a todos los hombres y mujeres sin distinción, especialmente y en un orden de prioridad a los que sufren, a los pobres, a los marginados.

La situación social y económica por la que atravesamos es dolorosa; Es necesario por tanto, llevar a la conciencia de todos nuestro ser «samaritanos» en medio del dolor y del sufrimiento anunciando y testificando con obras y palabras la opción preferencial por los pobres. Se nos abre una oportunidad para ejercitar una de las señales que nos identifican: la caridad, que se muestra constantemente atenta y solícita a las necesidades y sufrimientos de los últimos.

Por eso, en nuestros días, lejos de limitarnos a remediar las necesidades materiales más inmediatas, debemos preocuparnos de todas aquellas situaciones que en nuestra actual sociedad quedan excluidas de la protección y el acceso adecuado a derechos básicos: vivienda, salud, educación, cultura, relaciones sociales...

Sin duda esta es la hora de trabajar en una «nueva imaginación de la caridad».