Las Provincias

NUEVOS ASUNTOS DE SIEMPRE

El comisario de Agricultura, Phil Hogan, ha repetido en España su intención de simplificar los procesos de solicitud de las ayudas agrarias de la UE, pero casi sería mejor que no hiciera nada, porque cada vez que se anuncia que se va a simplificar la PAC, que se reducirá la burocracia, ocurre lo contrario.

El 'papeleo' y las exigencias nuevas son ya inabarcables por parte del agricultor medio, que debe recurrir a técnicos especialistas para que le gestionen todos los trámites y cumplimenten cada uno de los farragosos puntos, así como para que le asesoren en la forma de proceder en su actividad para estar acorde con el sinfín de normativas a cumplir.

Los antecesores de Hogan también se explayaron en buenas intenciones para simplificar, flexibilizar, reducir, favorecer... Sin embargo no pudieron. Como cabe suponer que sus objetivos eran sinceros, que no lo decían sólo por quedar bien con la parroquia, es de imaginar que, como mínimo, no fueron capaces de vencer la resistencia de la enorme maquinaria de la tecnoestructura comunitaria, interesada en complicarlo todo al máximo para justificar su propia existencia en función de control.

De igual modo se repiten de forma incansable los buenos propósitos de gobernantes españoles que se muestran muy interesados en que haya equilibrio en la cadena de comercialización agroalimentaria, abogando sobre todo para que, de lo que pagan los consumidores finales, queden precios dignos para los agricultores y ganaderos. Cosa que como bien saben éstos, no se cumple, desafortunadamente, pese a tantos proyectos y normativas presentadas a bombo y platillo. Ahí está la ley de la cadena agroalimentaria, promulgada para finalidad tan encomiable y con nulos resultados prácticos.

No obstante se insiste hasta la saciedad en lo mismo desde todas las partes, se apela a que se haga más efectiva la normativa, se reclama que se extienda a toda la UE... Cuando es obvio que en el fondo impera más que nada la idea de ir entreteniendo y fomentar expectativas huecas. Ningún gobernante hará algo que suponga de partida encarecer los alimentos para el público. Y si no se paga más al final, ya me dirán cómo se hace para que se pague más al principio.

Al mismo tiempo, la ministra de Agricultura en funciones, Isabel García Tejerina, ha asegurado que el Gobierno estará siempre vigilante por si hubiera posibles distorsiones en el mercado citrícola por los nuevos favores de la UE a Sudáfrica. A ver si nos entendemos: Les habrán quitado los aranceles para que vendan más naranjas y con mayor comodidad en Europa, ¿no? Y si aquí vende más la competencia, será a costa de nuestros cítricos, ¿no? Pues aún tienen que 'vigilar' si hay distorsiones.

En síntesis: una sucesión de nuevos asuntos de siempre.