Las Provincias

A la espera del PSOE

Hay gente que razona de forma lógica; otros lo hacen interesadamente, de manera que acoplan su pensamiento a sus deseos más íntimos. Y luego hay personas aficionadas a tirar por la calle de en medio, seguir ese estribillo que proclama «ni contigo ni sin ti tienen mis penas remedio», partidarias de pegarse tiros en los pies con tal de que sus adversarios no puedan seguir utilizando las manos.

Entre estos destaca un alto porcentaje de militantes socialistas y cuadros medios del PSOE que siguen empeñados en tratar de evitar que Mariano Rajoy sea proclamado presidente del Gobierno antes de que finalice octubre. Pero sin que eso derive en la convocatoria de nuevas elecciones generales. ¡Ah, eso sí que no! Quieren cuadrar el círculo, saben que no se puede y cierran los ojos como niños que se creen que si se quedan a oscuras los demás les dejarán de ver.

En el fondo, los socialistas a los que les puede mas su odio al PP que el futuro de su propio partido, no digo ya de España, están resignados a que Rajoy sea investido presidente porque reconocen que unas terceras elecciones solo conseguirían que los populares acaben gobernando con una mayoría holgada en vez de con la penuria con la que se van a tener que desenvolver los próximos meses o incluso años. Lo cual les lleva a admitir que algun grupo parlamentario se tiene que abstener en la segunda votacion de investidura. Les gustaría que fuera otro el que cometiera ese desliz y por eso andan presionando al PNV para que se anime. Pero los nacionalistas vascos les han dado calabazas.

Una parte importante del grupo parlamentario del PSOE en el Congreso de los Diputados prefiere votar que no a Rajoy todas las veces que se le ponga a tiro hacerlo, pero aceptan la disciplina de voto por una cuestión de supervivencia. Si las elecciones se repiten las listas electorales serán elaboradas por la nueva dirección del partido y a ver a quien le gusta perder el sueldo de 4.000 y pico euros al mes al que se están acostumbrando sin ni siquiera tener que reunirse en pleno, como les está sucediendo en todo lo que llevamos de este año.

Varios barones regionales tampoco se quieren abstener. Saben que la mayoría de sus militantes de base están en contra de favorecer un gobierno del PP y con el sistema de primarias abiertas con las que el partido les elige sus liderazgos peligran en sus próximos congresos. Ahí tenemos el ejemplo del catalán Miquel Iceta, reelegido secretario general del PSC después de haber llevado a cabo una campaña tan anti Rajoy como la que protoganizó su amigo Pedro Sánchez hasta que le echaron. Pero como nadie en la vida puede conseguir a la vez una cosa y la contraria hemos llegado a la semana en la que el Partido Socialista tiene que decidir de una vez como va a permitir que los populares formen gobierno. Ese que se constituirá en cuanto ellos se aclaren.