Las Provincias

COMPARAR Y REACCIONAR

El actual Consell se compara con el anterior. Normal. Ciertamente, el actual Gobierno valenciano aprieta mucho en esa comparativa porque las circunstancias le acompañan. Si ahora tiene mala financiación, no era mejor la anterior, pero la coyuntura económica actual (internacional, nacional y local), es mucho mejor que la de 2012. Además, el actual Consell está en manos de formaciones que, al menos, cuentan con la ilusión del recién llegado, mientras que el PP de Fabra era un petrolero con importantes vías de agua, desgastado por dentro y por fuera. De ahí que al actual Ejecutivo le guste tanto medirse con el anterior. Durante muchos meses lo ha podido hacer, además, sin el problema de cotejar sus cifras con las de otras regiones, pues también en otras autonomías los Gobiernos llegaron de nuevas, y siempre está ahí el asunto de la infrafinanciación, pues el dinero, ya se sabe, todo lo arregla y si aquí no hay pues lo que no se puede no se puede y tal.

Sin embargo, la gestión del actual Consell ya se cuenta por trimestres, esa unidad de medida tan útil para las estadísticas y los balances, no sólo los económicos. Y resulta que la situación de los desahucios no mejora. Es más, empeora. La lectura horizontal de las tablas estadísticas, la que tiene que ver con el paso del tiempo, se estropeó el viernes para el actual Consell con la aparición de los datos judiciales que señalan que entre abril y junio se desahució a más gente en la Comunitat que en el mismo periodo de 2015. La lectura vertical, la que permite relacionar los datos de las distintas autonomías, también arroja conclusiones tristes. No sólo empeoramos respecto a nosotros mismos hace un año. Es que somos los peores en comparación al resto del país.

El actual Consell cambió el nombre a la Conselleria de Infraestructuras, Territorio y Medio Ambiente, la que dirigía Isabel Bonig. Quedó a manos de la socialista Maria José Salvador y el departamento pasó a denominarse de Vivienda, Obras Públicas y Vertebración del Territorio. Y se afirmó que el rebautizo se debía a que, para el Ejecutivo saliente de las elecciones de mayo de 2015, el problema de la vivienda es prioritario. Las plataformas antidesahucios fueron cantera de personajes políticos como la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. Poca broma. El drama de los desahucios es políticamente inexpugnable. Salvador encabeza esa conselleria rebautizada. Ahora deberá explicar por qué este problema, en vez de ir a menos va a peor (respecto al anterior Consell), por qué la Comunitat es la mayor excepción del país, la única donde aumenta esta dura cifra entre las grandes regiones que registran más de una docena de desahucios diarios. Aunque más que explicaciones lo que debería hacer es revertir la situación, que lleva 15 meses en el puesto, 474 días.