Las Provincias

EFECTO MOSQUITO

Cuenta un proverbio africano que, si piensas que eres muy pequeño para lograr algo, intenta dormir en una habitación con un mosquito. En este país tenemos la buena costumbre de aplicarnos con dureza la autocrítica, pero lo acompañamos del mal hábito de no ir más allá. Está bien aguzar la vista para detectar los errores (aunque a veces no haga falta tener que esforzarse mucho), el problema es limitarse en eso, flagelarse y, después, no hacer nada para remediarlo.

Somos capaces de quejarnos a gritos de que en este país se habla demasiado alto, lamentar que no se puede quitar ojo de las maletas después de birlar las jaboneras del hotel o reclamar que alguien dé un paso al frente para resolver los problemas que nos acucian, junto antes de dar nosotros un paso atrás. Sin embargo, cuando se encuentra un caso que contradice estos tópicos resulta tan esperanzador como gratificante, más aún si ocurre en una actividad en la que nuestras carencias de músculo son más lamentables.

Esto es lo que pasa con la innovación y la ciencia aplicada cuando se concreta como en el caso de Sistemas Genómicos, dedicada al análisis, investigación y desarrollo de sistemas de detección de organismos aplicables a la industria agroalimentaria y biomédica. Ahí es nada.

Mientras se empezaba a fraguar lo que terminaría con el reventón económico de 2007 y algún conocido empresario presumía de no invertir en I+D hasta que le diera lo mismo que un buen solar, esta gente convertía a su empresa en la primera española, y una de las primeras de Europa, en especializarse en la secuenciación de ADN.

Era 1998 y, desde entonces, ha estado metida en casi todos los grandes guisos internacionales, como el International Tomato Sequencing Project en 2005, la mayor aportación a la secuenciación de genomas realizada desde nuestro país. Además, la empresa va muy bien económicamente y tumba esa idea de que la ciencia no es un buen negocio y que la mejor salida en España para los investigadores es la de los Pirineos. Está claro que unas cuantas gotas no mueven molino, pero demuestran que es posible salirse del círculo vicioso de la incompetitividad y clavar la bandera en una cima que parecía hasta ahora inexpugnable.

Sin embargo, es menos vistoso para la Administración poner la lupa en mosquitos como éste que no en otros con más gracia caribeña. Precisamente, esta semana una veintena de empresarios han estado en Cuba para buscar posibilidades de inversión con la Cámara de Valencia. La iniciativa tiene toda la relevancia empresarial, pero resulta llamativo el desembarco institucional con el presidente Puig, el conseller Climent y una serie de altos cargos que quizás tendrían que explicar su irrenunciable presencia. Dicho sea sin querer picar a nadie.