Las Provincias

LOS 300 DÍAS

Hace mucho que no vamos a votar, pero todo el tiempo lo empleamos en hablar de votaciones. El corregido multipartidismo ha derivado en bloqueos y el resultado es que cada vez pintamos menos como nación, mientras crecen los nacionalismos. Cada loco con su tema, que suele ser su lenguaje. La Generalitat, que es la que manda en la Comunidad Valenciana, obligará a sus funcionarios a atender en primer lugar a todo el mundo, hable lo que hable, incluso a los que no dicen nada, o hablar en valenciano, que es la lengua preferente de la Administración autonómica. Si van a Venezuela, por ejemplo, tendrán que hablar el idioma español, que así se llame el castellano, que es precisamente el que se habla allí porque lo entiende todo el mundo. A los problemas que tenemos hay que sumar los que añadimos mientras resolvemos los de Bankia, que según avisó el Banco de España, era un enfermo incurable. El señor Correa está largando, ya que a los acusados se les alivia el castigo si se convierten en delatores y en el juicio de 'Gürtel' hay sitio en el banquillo para todos. No debieran precipitarse porque los que se han llevado la tela saben que hay mucha por cortar.

Más nos preocupa a algunos lo que está tan cercano que se nos ha vencido encima. No conozco a nadie que no sea «el más egoísta del mundo» y he sido amigo de algún carmelita descalzo ejemplar, como el padre Juan Bosco, con el que hice la ruta de San Juan de la Cruz, hasta que su santo se lo llevó al cielo, creo que personalmente. ¿Cómo no ser egoista? Con permiso de la varia España, tan amenazada de parcelaciones, me atañe especialmente Andalucía. De los tres millones de españoles que viven con 330 euros al mes, según el informe de 'El estado de la pobreza', un tercio son andaluces. Estamos a la cabeza del país en dos cosas: en gente que viene a vernos y en exclusión social. Habría que preguntarse si la gente lo pasa bien viendo como otros lo pasan fatal. Les basta con compararse.