Las Provincias

Pepe siempre estará con nosotros

Todos los años, cuando hay algún desfile televisado, pongo dos sillas, una para mi y otra para mi padre, a quien dan permiso por artista para bajar del cielo. Este año han sido tres sillas: la mía, la de mi padre y la de mi nieto, que con 7 meses 'se ha tragado' todas las explicaciones de infantería, príncipes y princesas y de la bandera de Federico Trillo, entre cucharadas de papilla. La gran sorpresa es que la legión ya tiene otro Pepe. Mi nieto, Nicolás se ha dado cuenta.

Por mucho que digan, hay muchos pepes en nuestra sociedad y ganamos a los 'pepe-figurones', los que van pegando 'culaes' para ponerse en puestos relevantes para que se les vea, 'pa lluirse', a lo mejor hasta llevan las medallas alquiladas. Por supuesto no me refiero a los militares ni guardas civiles pues las suyas son por defender el bien, mientras que las de los figurones son para engañar a la sociedad.

Pepe, la mascota de la legión, recientemente fallecida, ahora su sustituta, se ponga donde se ponga siempre es buscada, es un símbolo emotivo y también refleja el anonimato que va junto a la popularidad, pues se le admira y es símbolo indiscutible de la discreción este en el puesto que esté. Cuántos 'vende-cabras' tendrían que saber que no se puede ir por el mundo pegando 'culaes', la «vanitat va i ve i no es deté». Todos no somos imprescindibles, aunque seamos necesarios, hay que aprender de los 'pepes' de la Legión.

Nicolás, termínate ya la papilla que el desfile ha terminado, y tú, papá, súbete ya al cielo.