Las Provincias

Europa en peligro

El 'Brexit' no sólo fue una sorpresa desagradable, y muy agria, para quienes pensábamos que los grandes países europeos, incluido el Reino Unido, habían interiorizado profundamente los grandes motivos que impulsaron la construcción europea después de la Segunda Guerra Mundial sino también una advertencia sobre la fragilidad de nuestra estabilidad actual y sobre los riesgos colosales que nos siguen embargando. Porque si Europa fue capaz por dos veces de lanzarse a brutales guerras el siglo pasado, nada puede asegurar que en cualquier momento no se vuelvan a dar las condiciones para que estalle otra conflagración. Con la particularidad de que en esta ocasión podría servir para destruir el planeta en mil pedazos.

El 'Brexit' fue la consecuencia de una pulsión nacionalista, particularista, xenófoba y racista. Nada que pueda compararse con los valores de la Alemania de los años treinta pero los adjetivos mencionados sí estaban de alguna manera presentes en aquel caldo de cultivo de los fascismos.

Joshka Fisher, ilustre referente intelectual que fue ministro de Exteriores y vicecanciller de Alemania entre 1998 y 2005, ha alertado en un dramático artículo reciente de los riesgos reales que se ciernen sobre Europa, y consiguientemente sobre el mundo, si se cumplen los peores presagios. Tras el 'Brexit', podría darse el caso de que Donald Trump ganase la presidencia de los Estados Unidos y bien cabría que, no mucho después, Marine Le Pen alcanzase la presidencia de Francia.

Los efectos de semejantes hitos en un orden europeo ya vacilante serían demoledores. La victoria de Trump favorecería una enfermiza relación Washington-Moscú a costa de los vínculos entre EEUU y la UE. Y el desgajamiento de Francia del tronco de la UE podría representar el principio del fin del proceso de integración continental.

En estas condiciones, quedaría inerte una Alemania desconcertada que vería cómo su elección hacia el Oeste de 1945 quedaba defraudada, con lo que «podría volver a ser una tierra de nadie en términos ideológicos, lo que pondría en peligro a Europa, alimentaría peligrosas ilusiones en Rusia y obligaría a la propia Alemania a asumir retos inmanejables en relación al continente».

Fischer previene asimismo contra la tentación de la CDU de aproximarse a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), lo que traicionaría el legado de Alemania y pondría en peligro la Republica de Bonn. Y amenazaría claramente la supervivencia de la entidad llamada Europa tal como la conocemos hoy en día. Quizá estemos a tiempo los europeos de detener el desastre, que pasa por afianzar sobre bases éticas y humanistas las grandes opciones ideológicas clásicas de centro-derecha y centro-izquierda para impedir la injerencia demoledora de los diversos populismos.