Las Provincias

Una Senyera apta para mujeres

Todos tienen algo de razón en la polémica desatada a propósito de los kilos que arroja la Real Señera en la báscula. La concejala Glòria Tello cuando se queja de pesa un quintal, que para el caso son 18 kg.; la diputada Mercedes Caballero (PSOE) cuando se declara ofendida porque, al parecer de Tello, eso impide que la lleven las mujeres, y la regidora de la oposición Marta Torrado cuando señala que si eso mismo lo hubiera dicho alguien del PP se habría armado la de Dios es Cristo. Cosa que es verdad: Eso lo dice alguien del PP y lo crujen. Excuso agregar que con todo merecimiento. Porque algo muy parecido -«Las niñas no pueden jugar al fútbol». «Las niñas no valen para nada»- es lo que le gritaban los aprendices de maltratadores de Palma a una de sus más pequeñas compañeras mientras la descalabraban. En cambio lo dice una edila de Compromís y hasta Joan Ribó se muestra indulgente con ella.

Es evidente que la «senyora», como se le escapó al locutor de Tele 7 en tres ocasiones por pensar en una senyora/elefante, en contra de lo que aconsejaba George Lakoff, pesa demasiado para llevarla de acá para allá. Cargar con una arroba y media durante una hora y pico ha de costar lo suyo. Máxime estando como están mal repartidas, porque la corona y el 'rat penat' desplazan el centro de gravedad hacia el vértice de los 3,3 metros y, para terminarlo de complicar, la menor brisa convierte al portador en mástil de una vela que no siempre le impulsa hacia adelante y al paso deseado. Pero no lo es menos que si han ejercido de abanderadas Clementina Ródenas, Carmina del Río, Marta Torrado y la antes citada Mercedes Caballero es porque la Real Señera no es como el coñac Soberano y está al alcance de cualquier regidora que goce de buena salud.

En cualquier caso, Tello es la concejal de Cultura. No necesitaba enseñar un plumero sexista para plantear la conveniencia de encargar una réplica para las procesiones cívicas, a imagen y semejanza de lo que hizo la Basílica en su día con «la Peregrina», y aprovechar la ocasión para aligerarla sin quitarle prestancia. La gente habría entendido que se la quiera preservar del manoseo al que se la somete. Aunque es una copia a su vez de la de 1535, data de 1928, y es una pena que continúe deteriorándose. Pero eso explíqueselo usted a una regidora que ha equiparado en derechos a animales y personas y que en un arrebato franciscano merecedor de una sanción de Sanidad resolvió amparar «baix son mant» a cuantos «folls, innocents i incívics» han convertido a toda una especie en parasitaria y a sus numerosas colonias ciudadanas en insalubres muladares. Glòria Tello en las alturas, porque lo que es en las bajuras se está cubriendo de ídem.