Las Provincias

DIBUJOS

Andamos en los últimos días pendientes de los sistemas y dibujos que puede aplicar Prandelli al Valencia una vez va acercándose el momento de su debut en el banquillo. Una interminable concatenación de combinaciones y números que tratan de recomponer un equipo descompuesto para salir del 'pozo'. Pero más allá de combinaciones tácticas que, obviamente, el nuevo técnico debe barajar y aplicar con éxito yo me iría a otras todavía más complicadas, aquellas que tienen que ver con el ADN de un grupo que hace ya bastante tiempo se olvidó de competir y que, desamparado por la ausencia de un líder en el banquillo, pasó de ser un equipo pujante a uno más de la Liga carente de personalidad, ayuno de exigencia e inerme ante rivales que no hace mucho tiempo eran claramente inferiores. Creo sinceramente que es donde antes que nada debe incidir Prandelli porque, como decía el gran Luís Aragonés, «cualquier dibujo de juego es válido si está bien trabajado» y, pese a las carencias de una plantilla reconstruida con los pies, al Valencia le ha faltado en los últimos tiempos más espíritu que buenos futbolistas. La plantilla que hereda Prandelli, como la que tuvo Nuno, Mr. Gary o Pako no tiene el nivel de escuadras como Real Madrid, Barça o Atleti pero sí es claramente superior a otras a las que se ha enfrentado en los últimos tiempos y, pese a serlo, ha caído ante ellas para vergüenza y zozobra de un valencianismo que viene bebiendo aceite de ricino por litros.

Cuentan que el italiano es un obseso de la táctica y que moverá todos los elementos que sea necesario para que la máquina funcione convenientemente y, presuponiendo su capacidad para hacerlo, me interesa más que nada que sepa inculcar en la plantilla los principios de lucha, de solidaridad y de responsabilidad ante su afición que el Valencia ha venido perdiendo de forma paulatina. Y resulta paradójico que tenga que venir un extranjero a 'tatuar' esos valores al equipo, pero alguien tiene que hacerlo cuando la entidad camina por este proceso de indefinición y desapego. Prandelli ha 'caído de pie' en Valencia porque nos gusta lo que le escuchamos y porque era tan grande la horfandad que venía padeciendo el club en su banquillo que andamos todos ansiosos de encontrar un líder con el que comprometer nuestros anhelos y espero que los entienda con claridad para devolver al valencianismo aquello que tuvo y lo hizo grande. Creo sinceramente que si vuelca sus esfuerzos en generar el espíritu de lucha que distinguió al Valencia en un pasado no tan lejano en el tiempo y, de entre todo lo que tiene, arma un equipo el paso adelante será gigantesco. Tiempo tendrá de ahormar el grupo a los dibujos que tenga en su repertorio. Cuando un futbolista porfía por cada balón como si fuera el más importante de su carrera y da la cara siempre por su equipo donde hay que darla aunque sea mermando su lucimiento personal el dibujo queda precioso.