Las Provincias

Deberes escolares

El problema de la instrucción y de la educación, que no son la misma cosa, es gravísimo en España. Basta considerar que el separatismo en Cataluña ha sido el fruto de la deseducación durante tantos años en este territorio. Sin embargo, voy a tratar de un problema de menos graduación pero del que se habla mucho: los deberes escolares.

Mi opinión es muy simple: deben suprimirse totalmente. A un trabajador se le abonan las horas extraordinarias si quiere realizarlas. Al indefenso niño se le obliga a no poder estar tranquilo después de su horario escolar.

Yo no soy de los de EGB. Soy mucho más antiguo, concretamente del plan de 1938, vigente hasta 1953, con siete años no diferenciados de bachillerato y un examen de Estado conocido por reválida. En el colegio, que era de los marianistas en Tetuán durante el Protectorado, se funcionaba del modo siguiente: clases de una hora y media generalmente. La primera media hora de estudio, la segunda para preguntar la lección y la tercera media hora para explicar la del día siguiente. Salvo rarísimas excepciones no había deberes.

Con ellos se martiriza no sólo a los hijos sino a los padres. Por último, la preparación de los progenitores es dispar y se crea una injusta desigualdad.