Las Provincias

¿Y EL FALLERO MAYOR?

Mientras el alcalde Ribó descolgaba el teléfono para comunicar a las agraciadas que habían sido elegidas falleras mayores de Valencia, una concejala de su equipo de gobierno discutía con una diputada del PSPV por una cuestión que no parece excesivamente importante y que no creo que figure entre las preocupaciones de los ciudadanos. ¿Es machista proponer que se aligere de peso la Senyera que sale en procesión cívica para que las mujeres que la lleven puedan hacerlo sin excesivo sufrimiento? El 'debate', qué curioso, se sustanciaba justo cuando un alcalde que se ha distinguido por respaldar las reivindicaciones y manifestaciones del colectivo LGTB (lesbianas, gais, transexuales y bisexuales) se dirigía a «la representante de las Fallas». Y lo hacía justo el día después de que en la Generalitat Lambda recibiera una de las distinciones que se otorgan con motivo de la festividad del 9 d'Octubre. Una fecha, ya que estamos, que fue aprovechada por ese mismo ayuntamiento que preside Joan Ribó para instaurar una novedad en esa línea de acabar con el «sexismo» que, a su juicio, inunda hasta el último rincón de esta ciudad. Me refiero, por si no me siguen, a la campaña de la Concejalía de Comercio para que Sant Donís y la popular y tradicional mocadorà no vaya sólo dirigida a las enamoradas que reciben el típico obsequio del enamorado sino que pueda ampliarse y hacerse 'inclusiva', de tal modo que sirva también de enamorado a enamorado o de enamorada a enamorada. Así que con esos antecedentes, con el cartel que anunciaba el nuevo Sant Donís, con el premio a Lambda recién entregado en el Palau, con el entusiasmo que muestra Ribó y su equipo de gobierno en cuanto llega el Día del orgullo gay, con el lenguaje 'no sexista' siempre presente en sus discursos, el «todos y todas», el «valencianos y valencianas», con todos esos y alguno más que me dejaré olvidado, veía al alcalde Ribó llamar primero a una niña y luego a una mujer y no daba crédito. Porque, vamos a ver, ya puestos y una vez abierta la puerta, ¿por qué -si nos atenemos a la nueva ideología (políticamente correcta) dominante- se tiene que elegir a una fallera mayor y a una fallera mayor infantil? ¿Por qué no a un fallero mayor? ¿Y a un fallero/a LGTB? ¿A qué espera la Concejalía de Igualdad para proponer la equiparación en ese sentido, siguiendo el camino marcado por la de Comercio con el 'ínclusivo' Sant Donís? ¿Cómo es que todavía no ha intervenido la directora general del Instituto Valenciano de las Mujeres y por la Igualdad de Género, la misma que acusó a Playmobil de fomentar «estereotipos sexistas» con su coleccionables de figuras históricas en el que no hay mujeres? ¿Será porque es más fácil meterse y molestar a la Iglesia que intentarlo con los falleros?