Las Provincias

LA COLETILLA DE PASTOR

Hay presentadores que han quedado unidos en nuestra memoria a coletillas que usaban y que forman parte ya de la historia de la televisión. Así, Ernesto Sáenz de Buruaga acuñó lo de «así son las cosas y así se las hemos contado», Joaquín Prat hizo célebre el «a jugar», Wyoming ha popularizado lo de «ya conocen las noticias, ahora les contamos la verdad» o «mañana más pero no mejor, porque es imposible», y Mayra Gómez Kemp hizo lo propio hace años con el «hasta aquí puedo leer». No sé si voluntaria o involuntariamente Ana Pastor también tiene una frase que repite casi en cada entrevista que realiza en su espacio de La Sexta: «no todos aceptan estar aquí». Se la dijo a Pablo Iglesias el domingo después de someterle a un cuestionario muy del estilo de Pastor, cortándole cuando se salía por peteneras y apretándole para lograr un titular goloso. Y lo consiguió cuando el líder calificó a su compañero de partido como «más tibio». Bien por ella.

A mí lo de ser tan machacón con los personajes que no quieren acudir a 'El Objetivo' me suena un poco a rabieta de niño consentido. Entiendo que crispe que un invitado se resista pero ¿es necesario repetirlo hasta la saciedad? ¿Queda alguien que no sepa todavía que a Pedro Sánchez no le ha dado la gana nunca ser entrevistado por Ana Pastor? Lo dudo. ¿Habría evitado su abrupto final el líder del PSOE si hubiese pasado por el plató de La Sexta? Lo dudo también. Es evidente (y merecida) la influencia y repercusión de la periodista pero de ahí a calificar como obligación para un político someterse a sus cuestionarios hay un largo trecho. Así lo definía Iglesias, que, a veces y según con quién, es muy 'quedabien'. «Es una obligación venir a este programa. Todos salimos con una pluma menos de la que entramos, pero en la época que está viviendo nuestro país, venir a 'El Objetivo' y someterse a Ana Pastor es una obligación aunque sean entrevistas muy difíciles». Los políticos deberían tener como obligación convocar cada cierto tiempo ruedas de prensa con preguntas, o prestarse a debates como los que están protagonizando Trump y Clinton. Pero elevar a obligación el pasar por el plató de Pastor quizá sea excederse.