Las Provincias

Vuelta de tuerca

La reunión del Consejo Ciudadano de Podemos reflejó, como era de esperar, la existencia de dos sensibilidades encontradas en el seno de una formación que entre el 20 de diciembre de 2015 y los comicios posteriores ha percibido los límites de su proyecto. Pero las posiciones que representan Pablo Iglesias e Iñigo Errejón no se traducen, ni en uno ni en otro caso, en una formulación positiva y definida de la política que podría desarrollar Podemos. Prima el 'discurso a la contra', que Iglesias expresa con toda su crudeza y Errejón modula en tono más conciliador. Pero lo que cuenta es el resultado final de la acción impulsada por un partido cuyo líder pretende la «politización del dolor», mientras en su conjunto se dispone a cercar de manera inmisericorde al PSOE para hacer realidad el 'sorpasso'. Mientras Errejón no sea capaz de materializar la política que sugiere, Podemos procederá a una radicalización voluntarista de su presencia en las instituciones. Puede que la vuelta de tuerca anunciada por Iglesias este fin de semana obedezca en gran medida a su necesidad de descolocar a Errejón. Pero sus efectos podrían sentirse de inmediato en las comunidades en las que Podemos apoya gobiernos socialistas en el caso de que el PSOE permita a Rajoy continuar en la presidencia del gobierno.