Las Provincias

Muchos favores

El PSOE hará el favor en un par de semanas de permitir, con su abstención, que gobierne Rajoy. Y Rajoy hará el favor al PSOE de evitarle unas nuevas elecciones para que no sea superado por Podemos en las urnas. Ambos partidos inician así una recuperación hacia el bipartidismo imperfecto en que vivimos desde que se instauró la democracia, aunque los partidarios de este sistema aún no pueden cantar victoria: la guerra interna en la que se han enzarzado los socialistas tiene un futuro incierto. Del resultado depende nada más y nada menos que su supervivencia como formación política.

Aquel 'tic, tac, tic, tac' que entonaba Pablo Iglesias hace un año, animado por el movimiento del 15-M, cuando aún creía que iba a derrotar a los dos partidos tradicionales en las elecciones generales de diciembre, ha cambiado de escenario. Ahora el 'tic, tac' político está marcando la hora en que Rajoy será investido nuevamente presidente del Gobierno con la ayuda pasiva del PSOE. Unas horas que se eternizan conforme nos acercamos a la fecha tope, ese 30 de octubre en que el Rey estará obligado a convocar nuevas elecciones a falta de que tal cosa haya sucedido.

Para que eso ocurra es necesario que la nueva dirección socialista controle a ese Pedro Sánchez que se ha disfrazado de representante mártir del PSOE moderno dispuesto a disputar a Podemos el espacio de la izquierda. Dispuesto a dar guerra, el ex secretario general quiere volver, ganar las primarias en su próximo congreso y retomar su estrado de las Cortes para decirle a Rajoy en cada sesión una y mil veces que 'no' es 'no'. Y también meter en cintura a ese Iceta que negoció con los independentistas catalanes el apoyo para que Sánchez fuera investido presidente en el último minuto posible. Aunque esto último puede ser más fácil si, como se cuece, Iceta pierde su puesto en el Congreso del PSC.

En cualquier caso, la abstención a la investidura de Rajoy está garantizada por el apego de la gran mayoría de los actuales diputados socialistas a su escaño. Muchos de los partidarios de Sánchez saben que si hay otras elecciones la nueva dirección será la encargada de dar el visto bueno a las nuevas listas, así que su apego al escaño resultará más vital, aunque con el mismo resultado, para conseguir que termine el bloqueo político que padece España.

Aunque para favores, el que Mariano Rajoy va a conceder a ese PSOE herido de carácter grave. Le habría bastado con escudarse en que no tiene la certeza pactada por escrito de que va a ganar la votación de investidura para dejar correr el calendario hasta la convocatoria de nuevas elecciones. Tiene garantizada para entonces la mayoría absoluta, aún con el apoyo de Ciudadanos, como Podemos el sobrepasar en votos y escaños a los socialistas. ¿No es eso un favor?