Las Provincias

DESDE CUBA CON AMOR

Esta semana que empieza no será como la que acabó ayer, muy intensita. Será otra cosa. Y no sólo porque el miércoles es el Día de la Hispanidad y librará el feliz populacho que todos somos. El Molt Honorable presidente de la Generalitat, Ximo Puig, encabeza mañana una expedición con tinte comercial y con destino idílico: Cuba. La misión mantendrá al jefe del Consell visitando los parajes de la perla del Caribe, velando por los intereses de los valencianos que hasta esas tierras fueron a parar. Tan noble propósito, tantas horas de vuelo, supondrá una pausa, un paréntesis, en el desenfrenado ritmo de las últimas semanas, una actividad política en pos de la ciudadanía que, por fin, recibe atención mediática. No me refiero, obviamente, a la discreta acogida de la cita madrileña en el Círculo de Bellas Artes, con la que se pretendía hacerse oír en la meseta. El diálogo fue, más bien, monólogo. El 90% de los asistentes coincidieron horas más tarde en los AVE de vuelta a Valencia. Que suponía yo que, Puig, con sus años de estudiante en Madrid, de peñista del Real Madrid y de diputado nacional en Madrid, habría hecho algún amiguete de postín político/económico con el que tuviera confianza para que le fuese a ver al acontecimiento reivindicativo y así españolizar la foto de un aforo muy valenciano.

No me refiero, tampoco, a la tercera admisión a trámite en el Congreso de la reforma del Estatuto, que en los medios de ámbito nacional recibió cobertura por el hecho de que Sánchez no acudió y a sus partidarios los colocaron en el gallinero. No.

La semana de Puig fue de redoblada intensidad porque se convirtió en uno de los protagonistas del derrocamiento de ese Sánchez que días después tenía el escaño reservado en el Congreso de los Diputasos cuatro filas más atrás. En toda la vida política de Puig, nada, ni siquiera su nombramiento como presidente de la Generalitat, le ha supuesto mayor presencia mediática que su participación en ese Comité Federal que parecía un 'Bailad, bailad, malditos' en versión socialdemócrata. Hasta hace bien poco, más de un analista/tertuliano/comentarista se congratulaba de conocer a Mónica Oltra para señalarla como presidenta de la Generalitat. Sin embargo, ahora ya sí, Puig es conocido, y lo seguirá siendo. Para muchos votantes de centro derecha, Puig no hará nunca mejor servicio al país que participar en la maniobra que ha precipitado el diálogo entre PSOE y PP. Puig hizo lo que hizo por los valencianos, no por su partido, y así será recordado.

No obstante, y tras la popularización de su figura, el presidente viaja a Cuba y en el ínterin entre La Habana y Valencia podrá pensar en aquel baile y en los que le quedan. Y es de esperar que vuelva, pero que nadie descarte nada.