Las Provincias

Anuncio de investidura

Las palabras de Mariano Rajoy ayer despejaron las dudas que las declaraciones de algunos dirigentes del PP habían suscitado esta misma semana respecto a las intenciones que alberga el candidato a la reelección como presidente. Rajoy no quiere terceras elecciones, no pone condiciones para que una eventual abstención de los diputados socialistas le facilite la investidura en un segundo intento y se propone trabajar la gobernabilidad del país a partir de ese momento. Se trata de una respuesta coherente a las posibilidades que le brinda la crisis abierta en el PSOE precisamente a cuenta de cómo sacar al país y al propio partido del atolladero causado por la falta de una mayoría que eche a andar la legislatura. Desde el 20 de diciembre de 2015, todas las formaciones parlamentarias han ido variando sus posturas al respecto. Ha sido también el caso del PP, que en ocasiones parecía orillarse para ver cómo se las arreglaban los demás, en otras daba a entender que lograr la investidura no sería suficiente si no se contaba con un compromiso de estabilidad, llegaba a veces a mostrarse dispuesto a afrontar unas terceras elecciones, mientras que en otras insistía en solicitar la abstención sin más del PSOE. Rajoy aclaró las cosas ayer, y es una excelente noticia de cara a los 22 días que restan para poder investir un presidente sin que medien nuevas elecciones. Es de suponer que el Rey Felipe VI procederá a una ronda de consultas antes de decantarse entre disolver las Cortes o proponer un candidato, por lo que sería conveniente que el diálogo entre el PP y el PSOE despejara cuanto antes una incógnita a la que tiene que hacer frente el Comité Federal socialista. Ni la eventual abstención puede continuar manejándose en el seno del PSOE como si se tratara de un tabú un minuto más, ni el PP puede esperar que de pronto un cambio de postura de los socialistas allane el dificultoso camino de la gobernación que deberá afrontar Rajoy con un Parlamento tan plural. Sólo cabe esperar que las advertencias lanzadas por Podemos en cuanto a las consecuencias autonómicas y locales de una posible abstención no generen en el PSOE más tensiones de las que soporta ya.