Las Provincias

¿Dónde está aquel malnacido?

A primeros de septiembre, cuando un incendio forestal extendía la alarma entre Xàbia y Benitatxell obligaba a evacuar a un millar de personas y quemaba varias casas y un millar de hectáreas, el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, proclamó allí mismo que «algún desgraciado y malnacido» había aprovechado las terribles circunstancias de altísimas temperaturas y fuerte viento «para producir un daño enorme a muchas personas y a todos los valencianos».

De esta manera, el jefe del Consell venía a ratificar lo que parecía bien sabido: que algún pirómano iba prendiendo fuego por todas partes. De hecho era lo que repetían algunos vecinos y voluntarios, que aseguraban haber visto a personas y vehículos cuya presencia sospechosa coincidía con el inicio de nuevos focos de llamas y destrucción.

Tal era el clamor popular en dicho sentido que el propio Puig, cuando visitó el llamado 'puesto avanzado' de control del incendio para comprobar «cómo está la situación», dijo que tenía que «contenerme en adjetivos ante este nuevo terrorismo medioambiental que va a más allá de poner en riesgo el patrimonio natural».

Tampoco se quedó corto el delegado del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Juan Carlos Moragues, que lanzó públicamente este mensaje: «Lo que queremos decir a los pirómanos es que el Código Penal ha agravado estos delitos y quien provoca un incendio comete un delito y caerá todo el peso de la ley sobre ellos».

Lo de 'todo el peso de la ley' debe estar en el manual de uso político para este tipo de situaciones, porque es una referencia que se cita sin parar cada vez que hay un incendio, aquí y en cualquier lugar de España. Otra constante es la de citar cuanto antes lo de la intencionalidad, dar pábulo enseguida a la extendida creencia de que detrás de las llamas andan comandos empeñados tanto en quemar porque sí... como mantenerse en el anonimato. Porque a saber qué intereses económicos habrá detrás de todo, como vino a citar también el diputado socialista Manuel Mata, que recordó «a los terroristas medioambientales y a quienes quieren sacar rédito económico de los incendios, que la Comunitat Valenciana es territorio libre de especulación y ya no consiente cambiar pinos muertos por ladrillos».

Sin embargo, las investigaciones de del Seprona de la Guardia Civil han concluido que no hubo una acción intencionada concreta en el inicio de aquel incendio, sino que simplemente lo provocó una colilla que arrojó algún inconsciente. Incluso los rebrotes y nuevos focos que se multiplicaban fueron causados por las pavesas que esparcía el fuerte viento.

El resultado desastroso es el mismo, pero encima no tenemos a mano a ningún malnacido en quien recaiga todo el peso de la ley. Sólo el conocimiento de que hay irresponsables que fuman en medio del bosque repleto de maleza seca que nadie retira para evitar males mayores.