Las Provincias

El síndrome de hybris

Ha sido David Owen, médico y político, el que con su teoría del síndrome de Hybris nos ha hecho comprender el por qué de las actuaciones en los últimos tiempos de algún politico español. La prudencia es la virtud intelectual que dispone a comprender y ajustar la actuación a la complejidad de las circunstancias en cada momento. Lo contrario de la prudencia es lo que los griegos llaman 'hybris', que se puede traducir por obcecación, una especie de ceguera causada por la obstinada, jactanciosa y altanera fijación del personaje en una norma de conducta. Y los dioses castigaban a la persona que cometía hybris a una cura de humildad, obligando a los afectados a volver a sus posibilidades humanas. Ya se ha hecho.

Owen establece sobre el síndrome de hybris que la elección de líderes democráticos y la designación de personal de su confianza suelen incrementar las posibilidades del desarrollo de este síndrome, y que este tipo de enfermedad afecta como es lógico las decisiones políticas que se toman y que en la mayoría de los casos terminan siendo con resultados muy peligrosos y por demás catastróficos.

El síndrome de hybris lo padece cuando un político no admite otro criterio que el propio. No escucha los aportes de otros, se obceca en sus posturas personalistas, se vuelve imprudente y toma decisiones por su cuenta, sin consultar porque piensan que sus ideas son las correctas.

Se rodean de asesores genuflexos que no vacilan en felicitarle por sus equivocaciones, reiterando lo imprescindible de su mesiánica presencia al frente de la conducción de los destinos del Estado.

Sí, el que todos conocemos ha padecido el síndrome de hybris.