Las Provincias

DOBLE O NADA

La abstención está ganando por puntos el combate, pero ya no le parece suficiente al PP, que aspira, siguiendo la peor tradición española, a noquear a su adversario para que no vuelva a subir al ring cuando se reponga del KO. El perdón no existe en política, pero es lo único que permite rectificar el pasado y el pasado inmediato del PP tiene muchas cosas que rectificar. Ya no le basta con la abstención del triturado PSOE y ahora desea que los socialistas no solo acepten los Presupuestos, sino que los ovacionen, si es que de verdad no queremos ir a unas terceras elecciones, donde irá la vencida para casi todos. Estamos divididos entre 'indignados' y 'resignados', pero los que no creemos en las estadísticas no podemos aceptar que en el primer grupo haya un 90% de compatriotas. Habría pasado algo muy gordo si eso fuese cierto, pero España lo soporta todo, incluso que el reaparecido Bárcenas se alinee con el PP y reclame que se anule el llamado 'caso Gürtel'. La gente tiene miedo y no hay que olvidar que el miedo es lo que más vidas ha salvado desde que el mundo existe.

Según el CIS campeador de las encuestas, la corrupción sigue siendo el segundo gran problema, solo superado por el paro, que más que un problema es una tradición. Cuando se van los turistas parece que se llevan con ellos a los camareros. Es la ventaja de ser un país de servicios, hospitalario para todos los que no hayan nacido aquí y tengan la cortesía de venir a vernos para comprobar que no somos ingobernables a pesar de no tener Gobierno. Los partidos políticos no aspiran a grandes victorias: les basta con que sus rivales sean vencibles. Los que no creemos en las estadísticas porque formamos parte involuntaria de ellas seguimos creyendo en la vida. España dista mucho de ser un país malo porque podía ser peor. Aunque el PSC proponga que sea una federación plurinacional, nunca hay que abstenerse de ser españoles. Aunque vengan las terceras elecciones.