Las Provincias

Autogolpe y decapitación

Los que aseguran que Susana Díaz y los críticos dieron un golpe de mano olvidan que fue previamente Pedro Sánchez el que organizó un autogolpe por medio de unas primarias trucadas y un simulacro de Congreso Federal. Aquella osadía fue la gota que colmó el vaso y que precipitó la decapitación de un líder que nunca ejercitó como tal.

Resulta sorprendente que algunos contrapongan el presunto carisma de un dirigente adorado por las bases socialistas frente a la malvada conspiración de unos barones desalmados. Nada más irreal. Al desconocido Pedro Sánchez no lo eligieron realmente las bases, lo auparon los barones frente a un Madina al que consideraban menos dócil y más peligroso, y cuando esos barones pensaron que su líder ya no servía entonces decidieron cortarle la cabeza. Sánchez estaba diseñado para ser una anécdota en el PSOE, pero salió respondón, se creyó su propio discurso y se rebeló contra esos mismos que le habían apoyado. Tuvo su oportunidad, hubiera bastado con obtener buenos resultados en las elecciones. El resto de la historia es política barriobajera, una batalla de mediocres luchando por su puesto de trabajo, puñaladas sin cuartel y guerra a muerte por el poder. ¡Y estos querían gobernar el país!

Lo triste es que Susana Díaz no es mucho mejor, y qué decir de la máxima autoridad del PSOE durante el vacío de poder. Todos tienen el mismo patrón, desde críos han medrado en la organización, su trayectoria profesional es nula y el partido es su fuente de ingresos y su religión. No sean ingenuos, unos y otros se han tragado muchas asambleas y muchos comités vergonzosos. Están acostumbrados a dar puñaladas y a recibirlas. Las lágrimas y los insultos reflejaban los nervios ante la posibilidad de perder la única vida que conocen.