Las Provincias

Las generaciones perdidas piden justicia

El mayor daño que ha causado la incompetencia de los últimos gobiernos ha sido la desaparición de unas generaciones de jóvenes españoles que por no encontrar el pan y la patria en la tierra que les vio nacer han tenido que malvender sus ilusiones, devaluar sus títulos universitarios y entregarse en manos de una Europa que, frotándose las manos, les han recibido como maná caído del cielo.

No están haciendo caso a la advertencia de la ONU, que avisa: «la población joven representa el principal capital de un Estado que aspire a trazar un proyecto de nación viable y a largo plazo. Un país en el que la juventud enfrenta un presente acechado por la desesperanza tiene un futuro poco promisorio». Nuestros políticos se han limitado a integrarles en el grupo de 'emigrantes', título indigno del que no han podido defenderse. Un titulo que les ha obligado a abrazar culturas, cariños y ambientes ajenos a la luz y al sol donde nacieron.

Añoran el 'esmorzar' de tortilla y de blanco y negro, el reír o el oír el 'parenostre' en valencià y lo que más les duele es que en los programas de los partidos ninguno reivindica sus derechos ni prometen recuperar a esas generaciones perdidas.