Las Provincias

REEDUCACIÓN YA

Me alucinó la rueda de prensa de García Pitarch el lunes en la presentación de Prandelli. Al más puro estilo 'layhooniano' y su famosa frase de reeducar a la afición, el director deportivo volvió a sacar el tema de la exigencia general para justificar el despido de Ayestarán. Yo no daba crédito. A Suso habrá que recordarle que Pako fue su apuesta personal (y/o la apuesta 'low cost') y que la defendió a muerte pese a perder los tres últimos partidos de Liga y empatar el cuarto. Y mientras la afición clamaba en las encuestas que Pako no fuera renovado, García Pitarch salió a decir «no podemos actuar en el club según opine el valencianismo». Claro que también dijo que el Valencia no estaba para fichar entrenadores de campanillas y acaba de caer el campanario Prandelli sobre Mestalla. Excusas vendo que para todos tengo. Hasta tal punto llega la cosa que he vuelto a mirar la clasificación de la jornada cuatro para confirmar que el Valencia era último con la astronómica cifra de. cero puntos. No había motivos aparentes para un cambio. En condiciones normales, todo esto que he contado -tan solo es lo que ha pasado- obligaría al director deportivo a salir el lunes, agachar la cabeza, pedir humildemente perdón al valencianismo por su error manifiesto y solicitar paciencia para el nuevo proyecto. Un nuevo proyecto, por cierto y por fin, con un entrenador de verdad cuya llegada me alegra profundamente. Con pedir perdón abiertamente habría sido suficiente. El valencianismo sabe perdonar. Miren con Lim. Pero he aquí que García Pitarch, con dos orejas del tamaño de Espartero, sale y dice que debemos todos reflexionar sobre la exigencia que imponemos al club y que presiona cual guillotina afilada ante la falta de resultados. Claro, que yo me he vuelto loco y he soñado que fue la presidenta y no el bedel de Mestalla quien dijo este verano que la obligación deportiva de esta temporada era volver a la Champions. Aunque claro, también dijo «no queremos vender a Paco» y. ¡premio! Que el problema no era ser colistas, señores; es la exigencia que tenemos. ¿Cómo se puede pensar en despedir a Pako con cero puntos de doce? Y entonces, ¿por qué lo tiró Suso si nadie lo había pedido? ¿La supuesta exigencia la soñó? No entiendo nada. ¿Pero el objetivo es Champions o salvación? Porque si es salvarse, entonces no iban tan mal las cosas y exigimos demasiado. Y en tal caso, ¿es la presidenta quien debe bajar la exigencia o todos los demás que no decidimos absolutamente nada? Reflexionen. Se están pasando tres pueblos por pedir que un club como el Valencia tenga un entrenador de verdad y no sea colista tras cuatro jornadas. Ya está bien, hombre. ¿Lo siguiente que será? ¿Pedir un 9 porque no lo hay? ¿Qué acaben el estadio? Lo que faltaba. Ya está bien de exigir. Reedúquense.