Las Provincias

Quien mal anda...

Después de las erróneas andadas del ex secretario general del PSOE, vistos los resultados de su mala gestión, el refrán español le viene como anillo al dedo: «quien mal anda mal acaba». Desde que Pedro Sánchez fuera nombrado secretario general no hizo una buena. Su desmesurada ambición personal, su engreimiento, sus turbias ideas sobre la unidad de España y su odio enfermizo al PP lo inhabilitaban para dirigir con mesura responsabilidades de partido y de Gobierno. En una de sus últimas ruedas de prensa en la que pretendía justificar lo injustificable decía: «mis padres me enseñaron a preservar mi palabra y mis convicciones». Sobre su palabra, agua de borrajas; según Felipe González, se sintió engañado, es decir, no cumplió la palabra dada. Sobre sus convicciones, han quedado sobradamente demostradas que están más cerca de los radicales de Podemos que del Partido Socialista que tan erróneamente ha dirigido. Ignoro si sus progenitores también le enseñaron: a ser humilde, razonable, respetuoso, coherente, a pensar en los demás, a ser amigo de la verdad, a no odiar ni siquiera a los de derechas, a ser responsable y pensar en el bien común, a respetar el resultado de las urnas.En sus ambiciosas y turbias ideas, no parece que anidan semejantes valores. Ha preferido dañar los intereses de España y romper el Partido Socialista antes que entrar en razones y reconocer las dos victorias del PP.