Las Provincias

Divididos para todo

Los representantes de tres de los grupos parlamentarios de Les Corts Valencianes que apoyan la reforma del Estatuto de autonomía se fueron ayer nuevamente a Madrid para explicar y justificar en el Congreso la necesidad de modificar este texto legal -un procedimiento ya aprobado por el parlamento valenciano- con el objetivo principal de que las inversiones del Estado en la Comunitat se sitúen en relación con el porcentaje de población y no estén, como es habitual, por debajo de la media nacional, lo que se ha venido a conocer coloquialmente como 'cláusula Camps'. Populares, socialistas, Podemos y Compromís avalan una reforma que, por contra, no cuenta con el respaldo de Ciudadanos. Pero la pretendida unidad de las fuerzas políticas apenas duró para las fotografías en el hemiciclo, donde reinó una cordialidad que desapareció en cuanto los portavoces -tanto los autonómicos como los nacionales- hicieron uso de sus turnos de palabra. Los grupos ahora en el Gobierno valenciano aprovecharon su oportunidad para arremeter contra la anterior etapa en la Generalitat así como contra el Ejecutivo central, en manos del PP, que replicó ante los ataques del resto de fuerzas políticas. Aunque la discrepancia y el contraste de pareceres es la esencia de una democracia, hubiera sido mucho más lógico que en una jornada como la de ayer los representantes de los intereses valencianos aparcaran temporalmente sus diferencias para ofrecer una imagen de unidad en defensa de un bien común. Pocos asuntos hay en los que los partidos de la Comunitat estén de acuerdo, pero cuando lo que está en juego es uno de esos pocos asuntos, deberían hacer lo posible por encontrar puntos de acuerdo y por acentuar lo que les une en lugar de intensificar los matices y exaltar las divergencias. No fue posible, tampoco esta vez. Por encima del interés de la Comunitat Valencia parecen colocar siempre los de cada partido, aún a costa de evidenciar una división permanente e insalvable.