Las Provincias

... Y van cuatro

Si alguien está llevando las cuentas de todo esto haría bien en prepararse, porque de aquí a nada va a tener que recurrir a los dedos de ambas manos para no perder el hilo. Me refiero -por si no lo habían intuido- a la nómina de los partidos desaparecidos, difuminados, o descabezados en España. Y solo se refiere a lo que llevamos de año.

¿Se acuerdan de UPyD? ¿Aquel partido cuyo color corporativo coincidía con el del pintalabios de su fundadora? ¿Aquel que allá por el año 2011 dio la campanada de situarse, con cinco diputados -uno de ellos por Valencia- como la cuarta fuerza política del país, y que hace apenas dos años -europeas de 2015- aun se llevaba de calle a un millón largo de electores? Pues nada queda de él, salvo el bochorno con el que Rosa Díez lo manejó en sus últimos estertores y -creo- alguno de aquellos eurodiputados perdido en la selva de Bruselas, como aquellos soldados japoneses a quienes nunca llegó la noticia de que su emperador se había rendido.

¿Y de Convergència? ¿Se acuerdan del partido que lo fue todo -todo, todo, todo- en Cataluña? ¿El de los 23 años del 'pujolismo', los seis de 'masismo' y los treinta de 'tresporcientismo'? Pues es el mismo que esta pasada semana anduvo mendigando en el Parlament de Catalunya un puñadito de votos con los que llegar hasta el ecuador de la legislatura -solo para toparse con el desdén de los 'cuperos', dispuestos como mucho a perdonarles la vida hasta fin de año- y en el Ministerio del Interior unas nuevas siglas -PDECAT: para lo que les van a durar, no es menester que se molesten en aprender que significan- bajo la que esconder sus muchas vergüenzas.

¿Y de Izquierda Unida, se acuerdan todavía? Cansados de crecer cuando el PSOE menguaba, de menguar cuando el PSOE crecía, de apuntarse a todas las coaliciones y frentes populares habidos y por haber para luego descubrir que sumar siglas no siempre equivale a sumar votos, decidieron en junio subirse al tren en marcha de Podemos antes de que éste les pasara por encima. Y ahí andan: reducidos a poco más que una corriente dentro de la formación morada, y presumiendo -como gran logro- de haber logrado para su líder la portavocía en la Comisión de Economía del Congreso. ¡Campeones!

Respecto del PSOE, es evidente que todavía no procede hablar en pasado -aunque, visto lo visto, no parece prudente minusvalorar la capacidad de autodestrucción de sus líderes- de modo que por el momento lo dejaremos en la categoría de descabezados y no de desaparecidos.

Y a todo esto. ¿no tocaría decir algo del Partido Popular? ¿Del partido de los recortes, y de la corrupción, del partido de los viejos y de los banqueros, del enemigo de la cultura y de las libertades? Pues básicamente, que ahí anda tan pimpante: ganando elecciones mientras contempla como se desangran, uno tras otro, todos sus adversarios. ¿Curioso, no?