Las Provincias

El politiqués

Es muy probable, amigo lector, que en estos momentos, tras el bochornoso espectáculo que el PSOE dio el sábado pasado, usted siga sin aclararse. Pero no debe inquietarse, no es grave. Nos está pasando a muchos; en realidad le está ocurriendo eso mismo a millones de espectadores, que esperaban -esperábamos-, llegado el lunes, ver y oír otra cosa...

Nos dijeron, era sábado, que allí dentro se estaban dando de tortas a cuenta de si se debía permitir o no que gobernase Rajoy. Nos explicaron que discutían acaloradamente, que intentaban un pucherazo y casi llegaban a las manos... Pero que los esfuerzos eran por el bien general de la nación y tenían como finalidad garantizar la gobernabilidad y evitar que unas terceras elecciones nos desacreditaran más todavía en el exterior. De modo que, durante algunas horas, llegamos a confiar en que, tras el bochorno, habría al menos un lunes en el que se podría vislumbrar una solución.

Pero ha llegado el lunes y todos hablan la misma jerga de siempre. Da igual que escuche usted a García-Page que a Antonio Hernando; a Ximo Puig que a Manolo Mata; todos hablan en 'politiqués', como es antigua costumbre, aunque ahora con la variante oscura del acento 'soequés-congreso', un lenguaje arcano, lleno de mil recovecos mentales, de los que apenas entendemos que, si discrepaban, lo hacían en torno a la oportunidad de celebrar un congreso extraordinario del partido al principio o al final del otoño, cuando hiciera más fresquito, por la cosa de la ropa y los armarios.

Sí, España se desmonta, Cataluña corta amarras, los presupuestos generales del Estado los va a ver Europa cuando el Valencia reconstruye su estadio... pero no espere usted, en modo alguno, que Susana Díaz diga, por poner un ejemplo, «es preciso que doce de nosotros votemos a Rajoy para desbloquear la situación». No, no lo oirá. No lo dirán porque PP y Rajoy siguen siendo palabras tabú, conceptos prohibidos, territorios inexplorables, como el jueves o el viernes. De modo que sí, cunde la sensación de que estamos en el Día de la Marmota, como en Fallas o en agosto. Cunde la impresión de que lo sucedido es el Parto de los Montes porque no aprenden a hablar claro y no acepten hablarle a la ciudadanía en su idioma.

Es así como ni siquiera la hipótesis de una sustitución de Mariano Rajoy por Soraya Sáenz de Santamaría o José Manuel García-Margallo está manejándose de forma clara, abierta, cómoda de entender. Entre otras muchas razones porque en el otro lado de la plaza los del PP, hablan también su incomprensible 'politiqués' con un cerrado acento galaico, y no hay manera de aclararse, tener hoja de ruta ni proyecto de nación.

Los españoles hemos de hacer, pues, un nuevo acopio de paciencia. La gestora del PSOE puede que evite más tensiones socialistas. Pero el público sigue con los pies fríos y la cabeza caliente. No se entiende por qué ni para qué se han pegado.