Las Provincias

'Hooligans' en la política

Que los militantes de un partido político vivan con pasión los avatares de su partido es lógico, por algo son militantes, forman parte del mismo, son su columna vertebral. Y que los militantes de un partido político sean fans de este o aquel líder, también entra en el mundo de la lógica. Y también que acudan a apoyar al líder cuando este lo reclame o lo pida. Pero los militantes de un partido, seguidores de este o aquel líder, deben tener siempre muy presente el respeto a la libertad de opinión de otros militantes, que es tan legítimo como el suyo. No hacerlo así da a entender que no han comprendido lo que es la democracia. Y no digamos nada si los militantes se comportan como algunos hooligans de equipos deportivos,

Consideraciones que me han surgido al contemplar el espectáculo -bochornoso a mi parecer- de los militantes del Partido Socialista en la calle Ferraz en los inicios del Comité Federal. Comprendo que quisieran apoyar a quienes piensan igual que ellos, a quienes en su opinión están en la verdad de lo que se debe hacer. Pero ni existe la infalibilidad ni son de recibo los insultos a quienes opinan lo contrario. Tales insultos llevan a pensar que viven la democracia cual si ésta fuera una dictadura, aunque suene raro lo que escribo.

Respeto hasta los tuétanos la libertad de pensamiento y de opinión en lo político, como no podía ser menos. Un respeto que no tiene otro límite que el respeto a la legalidad existente. Pero no existe verdadera libertad si no se respeta la libertad de los demás. Y el insulto, la descalificación grosera y otros desmanes, no son signos de libertad. Y me da igual que sean militantes de este o aquel partido, a fin de cuentas son ciudadanos y como tal deben comportarse.